jueves, 30 de diciembre de 2010

A Guerra da Independencia en Tui nas memorias do mariscal Soult



O pasado ano, coincidindo co centenario dos acontecementos da Guerra da Independencia en Tui, publicamos en Tudensia diversos “post” describindo os principais acontecemento daqueles episodios bélicos.

Completamos hoxe aquela serie cos comentarios que sobre a toma de Tui figuran nas memorias do mariscal Soult, comandante en xefe das tropas napoleónica ao seu paso pola nosa cidade nos primeiros meses de 1809.

“Estas memorias, atribuidas ao mariscal Soult, foron aparentemente redactadas durante a campaña de Galicia e Portugal, e rematan cando o exército francés se veu obrigado a abandonar o Oeste e Sur da Península perseguido polo xeneral inglés Arthur Wellesley, duque de Wellington. Coidase que esa devanditas memorias foron escritas posteriormente, utilizando as anotacións do propio mariscal Soult, por Pierre Le Noble, intendente militar e Cabaleiro das Ordes Reais e Militares de San Luís e da Lexión de Honor. Este militar participara na campaña de Austerlitz e, en 1809, chamárao o mariscal Soult para que administrase as operacións en Portugal. Viviu en primeira persoa a malograda campaña portuguesa e posterior retirada a Galicia. A edición príncipe data de 1821 e Soult desautorizounas. Daquela, acababa de ser reintegrado polo rei de Francia, Luis XVIII, inimigo xurado de Napoleón Bonaparte, na súa dignidade de mariscal de Francia.”

Jean de Dieu Soult nado en 1769 desenvolveu a súa carreira militar e foi nomeado por Napoleón como Duque de Dalmacia e formaba parte da aristocracia militar napoleónica. Logo da primeira abdicación de Bonaparte Soult manifestouse a favor dos restaurados Borbóns ocupando o cargo de ministro da Guerra. Cando Napoleón retorno nomeouno Tenente Coronel Xeneral do seu exército participando na batalla de Waterloo. Tras o definitivo exilio de Napoleón, Soult foi desterrado de Francia, sendo perdoado ao cabo de catro anos por Luis XVIII. Logo da revolución de 1830 foi de novo ministro da Guerra e por tres veces xefe do goberno, acando en 1847 o titulo de Mariscal Xeral das Campañas e dos Exércitos do Rei, unha distinción recibida ata daquela por so outras tres personas. Tras a instauración da II República manifestou o seu apoio ao novo réximen. Morreu en 1851.

A visión que nos ofrece Soult coincide, en grande medida, cos relatos xa coñecidos e publicados, no seu momento, en Tudensia. Únicamente dúas precisións. Por unha banda, a nosa cidade foi abandonada polos franceses en abril de 1809 pois a sua estadia na nosa cidade foi unha medida coxuntural por parte de Soult, á espera da conquista do Norte de Portugal; lograda ésta retíranse de Tui, por propia iniciativa. Non foi en ningún caso unha derrota francesa ou unha vitoria das tropas españolas.

A capacidade das tropas imperiais fica en maior evidencia cando Soult detalla como previamente á retirada de Tui “volaron las fortificaciones de la frontera portuguesa” deixando máis patente, se cabe, a reducida oposición que os paisanos, as suas milicias, e os escasos militares asentados no Miño poideron ofrecerlle ao exercito napoleónico.

Contrasta este relato con outras narracións, que mesmo se teñen editado moi recentemente, onde se descrebe a retirada de Tui como froito da presión das tropas populares galegas e unha grande victoria das mesmas, cando, por exemplo, vemos que as baixas no lado imperial eran debidas ás infermidades e escasamente aos ataques dos sitiadores.

Velaí unha escolma do abondoso texto que sobre a Guerra da Independencia en Galicia e Norte de Portugal figura nestas memorias:

Recibí en El Ferrol las instrucciones del príncipe de Neuchâtel (...) Había que seguir el camino de Tuy, que era la principal comunicación entre Galicia y Portugal. La caballería ligera fue la encargada de tomar Vigo y, de paso, de apoderarse de Tuy y de reunir todas las embarcaciones que pudieran encontrar. El general Lahoussaye, a su izquierda, tenía la misma orden. La infantería, reunida en Santiago, se puso en marcha, el 9, hacia Tuy. La población mostraba bastante buena disposición en esta parte de Galicia. El marqués de La Romana había desaparecido. La primera resistencia se presentó sólo en la frontera.

En Tuy, el Miño estaba desbordado. Desde el invierno llovía torrencialmente. No había puente. Los portugueses habían hecho pasar a la orilla izquierda todas las embarcaciones de la orilla derecha y se habían puesto en estado de defensa (...)

Hube de modificar mis planes y decidí remontar el curso del Miño para buscar un paso por Chaves (...) La ruta iba a tomar malos caminos, por los que no podía pasar la artillería. Me resigné a llevar conmigo sólo una veintena de piezas ligeras y a dejar al resto, los parques, el hospital y todo aquello que no podía seguir al ejército, en un gran depósito que organicé en Tuy, a las órdenes del general Lamartinière (...).

Hacía un mes que había abandonado el depósito general de Tuy, que era muy débil y carecía de abastecimientos, a sus propios medios. Yo no había recibido la menos noticia suya. Algunas cartas interceptadas me hicieron saber que Tuy estaba cercada por numerosos rebeldes españoles y portugueses. El general Lamartinière, comandante en jefe, hacía frecuentes salidas y la ciudad fronteriza de Valença estaba muy incómoda por las bombas francesas. Llegué a la conclusión de que Lamartinière había conseguido organizar su defensa y procurarse víveres (...).

Después de la toma de Oporto tenía que escoger entre tres opciones: continuar la marcha hacia Lisboa, replegarme hacia España o esperar en Oporto. La primera de ellas era imposible. Primero debía recuperar mi almacén, dejado en Tuy, operación que requería algunos días (...).

Los generales Lorge y Heudelet habían concluido con éxito la expedición del Miño (...). El 9 (de abril) la columna se dirigió hacia Valença y, el 10 al mediodía, se presentó ante esta fortaleza. El silencio que reinaba por las orillas del Miño hizo temer que el almacén general de Tuy hubiera sufrido algún accidente desgraciado. Afortunadamente, la causa de esta tranquilidad estaba a nuestro favor. Los portugueses habían hecho pasar a sus milicianos desde Valença, en la orilla derecha del Miño, y los habían unido a las tropas españolas que asediaban Tuy.

El valiente general Lamartinière, gobernador de Tuy, había localizado dos nuevas baterías enemigas emplazadas sobre una posición muy próxima y peligrosa. Ordenó una salida, se apoderó de las piezas y mató a muchos enemigos Españoles y portugueses no se habían recuperado aún de su sorpresa cuando Lorge y Heudelet se presentaron ante Valença.

Esta plaza portuguesa había sufrido mucho por el bombardeo de Tuy. Se encontraba sin medios de defensa y sin aprovisionamientos. Así pues, su comandante creyó no tener mejor cosa que hacer que capitular. Envió a un oficial ante el general Heidelet para proponerle la entrega de Valença, con artillería y municiones. Ofreció jurar fidelidad, pidiendo a cambio protección para la religión, sus ministros y la población civil y, para sí mismo, permiso para retirarse a su hogar. Las condiciones fueron aceptadas y las tropas imperiales entraron en Valença.

La conquista era preciosa. Nos permitía comunicar con Tuy, rodeada de insurgentes españoles y evacuar a los enfermos y el material de artillería. Los 200 portugueses de la guarnición se pusieron a salvo antes que fuese firmada la capitulación. Todo esto ocurrió tan rápidamente que Tuy no se enteró de la llegada de los nuestros hasta que no vió ondear sobre los muros de Valença la bandera imperial.

Todavía la víspera esta fortaleza había hecho un intenso fuego sobre Tuy. Puede imaginarse con qué alegría fueron acogidos nuestros soldados cuando dieron las primeras novedades. Ninguna carta ni ningún emisario habían podido llegar allí. La situación del almacén era crítica en el momento de ser levantado el asedio. De los 3400 hombres que componían la guarnición apenas quedaban 1500 en servicio. Los hospitales carecían de medicamentos, reinaba la fiebre, que se llevaba todos los días a muchos soldados. No quedaba más vino y se habían comido los dos tercios de los caballos del parque. Los fondos de las cajas reales de Tuy, de cuya disposición yo había autorizado a Larmartinière, también se habían agotado y, así mismo, los que se habían tomado de las cajas de los regimientos. Sin embargo, su previsión había sido tal que, a pesar de no haber ningún medio de subsistencia en los almacenes después de asumir el mando, había conseguido, por compras o salidas, alimentar a sus tropas.

La defensa de Tuy honra en grado sumo al general Lamartinière. Durante cuarenta días hubo de luchar con la mala fe de los habitantes, la miseria, el estado deplorable de las tropas reunidas en Tuy y la falta de provisiones de todo género. Hubo de mantener el fuego de una plaza militar al mismo tiempo que, día y noche, rechazaba los reiterados ataques de los españoles y portugueses que la sitiaban. El coronel Aboville, comandante del parque de artillería, le secundó a la perfección. El celo de este distinguido oficial era infatigable y su capacidad para generar resultados, inagotables (...).

En el propio Tuy los habitantes (...) no sólo habían construido bandas de francotiradores y asesinado a soldados solitarios, sino rehusando los auxilios necesarios a los enfermos. Siguiendo mis ordenes Lamartinière impuso a la ciudad una contribución de 100.000 francos, de la que pudo percibir solo un tercio.

El 13 de abril, tres días después de la liberación, una columna del 6º cuerpo, al mando del general Maucune, llegó a Tuy desde Santiago, hacía donde volvió a la mañana siguiente. Fue el primer contacto, desde mi salida de Santiago, con el mariscal Ney. Desgraciadamente él mismo se encontraba, como yo, desconectado de Francia y de Castilla, desde hacía un mes.

Este contacto con Ney, por muy breve que fuese, permitió hacerle conocer la posición exacta del ejército de Portugal. Como ninguno de los dos podía mantenerse sobre el Miño hice que los generales Heudelet y Lorge limpiaran todo el valle del río, volaron las fortificaciones de la frontera portuguesa y destruyeran todo el material que no pudiésemos reunir en Oporto. Fue en esta ciudad donde concentré, a partir de entonces y en vista de la prevista ofensiva sobre Lisboa, el parque de artillería, el material de ingenieros, los enfermos y los heridos.

Bibliografia:

Soult, Nicolas Jean de Dieu: Memorias (de España y Portugal). Madrid, ediciones Polifemo, 2009.

Nogueira Santiago, Paulo: “As campañas do mariscal Soult en Galiza e Portugal (1809)”. Editorial Toxosoutos, 2008.

martes, 21 de diciembre de 2010

Feliz Nadal !!!!

Riomuiños con neve



VILANCICO DA FRONTEIRA


Se o Neno nacera en Tui,

viría de Portugal

moita xente a ver a Luz.


E catro días arreo

abririase a fronteira

de cantares e ailelelos.


E virían os soldados

da Garda Republicana

co coronel dacabalo.


E mulleres de Valença

de Ganfei e de Barcelos

todas vestidas de festa.


E mariñeiros do Miño

con peixes de prata nova

e salmóns nun capachiño.


E na porta do Portal

o Arcebispo de Lisboa

daría a bicar a man...


Emilio Álvarez Blázquez (1977)


Con este fermoso poemiña navideño, do escritor tudense Emilio Álvarez Blázquez, dende Tudensia queremos expresar a todos os nosos seguidores os nosos mellores desexos para estas festas do Nadal; que na compaña dos nosos familiares e amigos poidamos, como os pastores de Belén, albiscar a nova esperanza que se nos entrega neste Meniño para o que saiba escoitar no seu interior.

¡Feliz Nadal para todos!

domingo, 12 de diciembre de 2010

“A cidade sen roupa ao sol” de Marga do Val

A acrópole tudense conserva vellas rúas, herdeiras do seu trazado medieval, que teñen acollido, sobre as súas lousas de granito, ao longo dos séculos, as xentes desta cidade miñota. Rúas, calellas, prazas e largos, igrexas e capelas, conventos, casas brasonadas xunto a humildes moradas co seu “pardiñeiro”, ateigan as costas e calzadas que conflúen no río, no Miño, espectador perenne que flúe paseniñamente á nosa beira e onde reflíctese con prestancia a amuralla Catedral que corona o recinto murado da ancestral Tude.

Pero este espazo non acolle unicamente mudos edificios senón que está poboado polas lembranzas de todos os que teñen morado entre estas pedras amadurecidas polos anos, por moitos ecos de tempos antergos, polas resonancias das palabras pronunciadas (de amor, de maldición, de mentira, de amistade, palabras vanas e palabras certas...) pero tamén estas pedras centenarias conservan o ruxe-ruxe daquelas outras palabras silenciadas, caladas e non faladas, daquelas verbas que remataron na boca sen traspasar os beizos e que transitan....

Camiñar polo enlousado das rúas tudenses, como de calquera cidade antiga, é achegarse non só a herdanza material dos seus monumentos, senón tentar de descobrir a presenza destes silenzos, omitidos, tantas veces “encalados” nas vellas paredes, nos cuartos e faiados, nos recunchos de cada casa.

Tamén estas palabras nunca pronunciadas, ou axexadas no intimo do fogar, ou no lene murmurio da amistade e da confianza, conforman a nosa cidade, enchen os seus ocos, moldean a nosa conciencia e identidade.

Marga do Val, poeta da Louriña que seguindo o curso do San Simón, ten confluído na nosa cidade, agasállanos cun fermoso e intenso poemario que ven de saír do prelo na colección de poesía da editorial “Espiral Maior”: “A cidade sen roupa ao sol”.

Xa en máis dunha ocasión temos apuntado nesta bitácora o sorprendente que resulta comprobar a escaseza de literatos que teñan recollido nas súas páxinas as súas vivencias tudenses, ou as pegadas que unha estadía na nosa cidade teña producido na sensibilidade dun creador. Esta vella cidade precisa de escritores, non para que enxalcen, ao xeito dun vello turiferario, as convencionais excelencias deste outeiro pétreo no que vivimos. Precisamos escritores que nos aprendan a ler novas páxinas da nosa personalidade, que fagan agromar párrafos ocultos, ou quizais, roubados da nosa existencia... pois a palabra escrita ten a capacidade de abrir novos espazos, novos mundos ao poñer en negro sobre branco o que os demais tantas veces sentimos pero non somos quen de expresar.

Este poemario de Marga do Val é unha viaxe interior á unha parte da alma tudense que tantas veces temos calado, como unha autodefensa colectiva:

Reparade na cidade

onde só a lúa é transparente

onde a néboa regresa casa noite

cargada de pólvora

e o ceo se cobre de berros

de silencios atados.

A poeta consegue que moitas destas palabras, que rebulen acouchadas entre as lastras, nunha noite de pedra ás veces alongada no tempo, abrollen, como antídoto para que fiquen silenciadas, ou cando menos cuestionadas, as “damas do anel”, cuxos rescoldos aínda pelexan por manterse acesos

Comprendes agora, oh poeta!

a plenitude da rosa da mentira

florecendo no poema?

mentras os nosos dedos

atrapan polo ar

palabras bolboretas

que renacen no papel.

Pero ao tempo este libro é unha viaxe interior, “educación sentimental” titúlase un dos capítulos do libro, que misturado con esta mirada ao espírito colectivo, tantas veces amouchado “polos ladróns de palabras”, fornécenos unha entrañable ollada da súa vivencia dun tempo e dunhas xentes desta cidade “sen roupa ao sol”, das súa propia memoria que percorre ao longo das páxinas do libro. Unha obra chea de sensibilidade e que nos fala tamén de amor, de cariño, de solidariedade, en definitiva dunhas vivencia contempladas dende os versos.

Lembro que cando era pequeno na horta familiar compría axudar tantas veces na tarefa doméstica de botar a roupa ao clareo, de estender as sabas, que viñan de ser lavadas no vello pilón con xabón “de taco”, sobre a herba verde e de cando en vez regalas, esparexendo auga, para que aquelas pezas de tea recuperasen parte da súa brancura perdida polo uso. Este libro pon a clareo moitas palabras, moitos recordos e vivencias, que espalladas polos recantos da vida, personal e colectiva, precisaban dunha poeta que as rescatase do silencio

Mentras outras palabras bonitas me abandonan

ciscadas pola princesa

desde a torre

percorren a cidade

baten coa raxada

e se as poetas

e se os poetas

as atopan

desexarán vivir

aínda que non sexas máis felices

Persoas moradoras da cidade

saúdan ao pairo

devólvenllas aos libros

en que len.

Congratulámonos por esta nova publicación de Marga do Val que certifica a sua sensibilidade poética, a súa habelencia coas palabras, ás que sabe coidar para que nos enriquezan, para que ao clareo, nos axuden a sustentar a nosa existencia colectiva, dotando de nova brancura a este tecido colectivo que conformamos coa nosa memoria. A ilustración da portada é obra do tudense J. B. Jaso.

Gracias Marga por este agasallo.

O vindeiro xoves 16 de decembro será a presentación deste poemario na nosa cidade, na Biblioteca Municipal ás 20,00 horas.

martes, 30 de noviembre de 2010

DCCLXXXV aniversario da consagración da Catedral de Tui

Conmemórase o 30 de novembro o aniversario da consagración da Catedral de Tui no ano 1225 polo bispo Estevo Exea. Este aniversario do monumento máis sobranceiro da nosa cidade, auténtico símbolo dos tudenses, danos ocasión para recuperar un texto de Manuel Murguía sobre a nosa Catedral publicado na súa monumental obra "Galicia", editada en 1888. Trátase da introdución ao estudo pormenorizado do templo, no que Murguia aborda a continuidade histórica da ocupación do recinto histórico tudense.
Ilustración na obra, pero colocada inversamente á realidade

Casi todas las Catedrales gallegas ocupan un antiguo lugar sagrado, la de Tuy más visiblemente que ninguna de ellas.

Asiéntase en la corona del viejo castro que se denominó en otros tiempos Castellum Tude y como si tratase de recordar eternamente su primitivo destino se presenta a nuestros ojos bajo el doble aspecto de basílica y fortaleza. Perdió la iglesia compostelana los cubos y defensas que en otro tiempo la adornaban y libre de ellas, nada indica que haya estado fortificada, y que desde los muros y las torres se haya lanzado algún día el dardo alado y mortífero; balaustradas y obeliscos sustituyeron a las antiguas saetías; pero la de Tui, que conserva las anteriores defensas, recuerda desde lejos el vetusto y poderoso castillo feudal, al cual el tiempo no ha logrado despojar ni de sus almenas ni de su poesía. Cualquiera diría al verla que se dispone a renovar los antiguos hechos y que está allí como una amenaza y para dominar lo mismo el corazón de los fieles que en la comarca que guarda con ojo vigilante. Teniendo en frente la murada Valença –menos seguridad que temor-, la catedral tudense ve como desciende el caserio por las laderas de la colina sagrada y como marcha por entre huertos y sembrados hacia las fructíferas orillas del río bien amado de la patria gallega. Ya no cercan la población las murallas de otros tiempos, ni la cava le pone al abrigo de un golpe de mano: todo en la ciudad está abierto a los hombres y á los vientos del valle.

Sin duda alguna la catedral ocupa hoy el sitio de siempre. La primera vez que la civitas tudense levantó el templo episcopal, lo puso en aquel mismo lugar de muy atrás consagrado por el amor del pueblo á los dioses de otros tiempos, uniendo de este modo dos mundos distintos y dos diversas creencias. Ocupa la plataforma del castro; acrópolis y santuario de la primitiva Tude. Puede decirse confiadamente que el antiguo habitante de esta comarca, lo mismo que el actual, elevó sus plegarias en los mismos lugares, á su vez, al Dios innominado y al que reina en los cielos y tierra pero sobre todo en el corazón del creyente, templo eterno é incontrastable.

Viendo como la tradición y la historia colocan unánimes la vieja Tude, primero en la cumbre, después al pie del Alhoya y á su abrigo, pudiera dudarse de que el templo episcopal se hubiese levantado desde un principio en el sitio que suponemos, pues a no llevar la población á los mismos lugares que hoy ocupa, no se puede afirmar, como lo hacemos, que la catedral tudense, igual que el árbol fecundo y resistente, echó allí sus primeras raices y nadie fue capaz á arrancarla al suelo sagrado en que asentó por primera vez. Las tempestades del mundo dejaron en más de una ocasión desiertos sus altares y derruidos los muros que los resguardaban; sobre sus vientos soplaron los vientos de la destrucción y apagaron las lumbres de sus lámparas. La sangre de sus servidores salpicó el ara y manchó el pavimento, pero no por eso el sacerdote abandonó del todo aquel lugar de muerte. Hacia ellos dirigía sus miradas y sus preferencias; diría que no queria que se rompiese la cadena de la tradición que unía la altura santificada por tantas generaciones, á cuanto había de sagrado para el habitante de aquella hermosísima comarca. Al contrario, deshecho y todo permaneció sobre la colina, como la iglesia de Pedro sobre la roca simbólica: en los mismos días de su orfandad, cubría con sus alas maternales la antigua y la nueva ciudad, a la manera que, sobre la corona del castro sobre el que se asienta, se encendieron los fuegos de la antigua y la nueva religión.

Para quen quera acceder á obra, en formato dixital, pode consultala en: http://bvpb.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=11001171

domingo, 21 de noviembre de 2010

O Camino de Santiago en Tui (VI): peregrinos do século XVII

Ao longo do século XVII existen numerosos e moi importantes relatos sobre peregrinos que visitan a nosa cidade no seu tránsito xacobeo. Comezaremos polo periplo que realiza Sobieski, pai do que foi rei de Polonia Xoán III, que visita o sartego de Compostela en 1611 e que logo se encamiña cara Lisboa pola ruta tradiciónal dos peregrinos: Tui-Valença, Ponte de Lima, Porto e Lisboa.

Recolle F. Calo que Samuel Purchas publicou en 1625, un itinerario inglés en verso que debeu ser feito a finais do século XV; relata que dende Santiago marchou polo camiño portugués e dende Pontevedra chega á cidade do “Corpe Sante”, a última de Galicia, na beira do mar e que non pode ser outra cidade que Tui.

En 1672 se publicaron os oito libros de viaxes de A. Jouvin, dedicado o segundo deles a España e Portugal, describindo pormenorizadamente o camiño portugués.

Aos poucos anos, no ano santo de 1677, está documentada a peregrinación da duquesa de Aveiro polas nosas terra tudenses e valencianas.

Unha moi interesante noticia corresponde a 1675 cando o abade Giovan Battista Pacichelli viaxa á nosa terra, itinerario que recolle en cinco volumes publicados en Napolés en 1685, recollendo que embarcando en Gran Bretaña nunha nave inglesa, con destino a Lisboa, aproveita unha larga estadia do navio no porto de Tui para dirixirse a Compostela a rezar na tumba do apostolo.

Vista de Tui, por P. Valdi, debuxante que acompañaba a Cosme de Medicis

Outro afamado viaxeiro foi Cosme III de Médicis, gran duque de Toscana, cuxo viaxe comezou en Elvas, acompañado dunha comitiva de trinta personas, entre eles Lorenzo Magalotti que escribe o relato oficial da viaxe e Pier Baldi que o plasma con fermosas ilustracións. Curiosamente no seu percorrido en 1699 pola ruta da costa atlántica ata chegar a Viana do Castelo, seguindo ata Caminha, nesta vila, aproveitando a marea, tomou dous pequenos bateis que navageban no rio Miño para dirixirse ata Tui, fronte a Valença, onde chega, o 1 de marzo de 1669, tras catro horas de viaxe, sendo recibido con todos os honores polo bispo tudense no mesmo porto da cidade.

Il Minio es un fiume reale, largo e in molti luoghi ouí di un miguo, ed è il termine de Portogallo e della Galizia. Si giunse la sera a cena a Tui cittá prima de Galizia, un fronte a cui un tiro di cannone vi è Valenza. Tui é cittá antica col castello sull’alto fabbriche poverissime mi(se) vicini e il vescovo col capitolo sono padroni nominando egli il correggitore ed alcaldè.

La posata fú nel convento di S. Domenico. Il vescovo regalo S.A. di pesci, confetture e una mitra di zucchero.

Qui sono salmoni grossissimi nel fiume, rombi e si vendono baléne alla spiaggia del mare.

Sobre esta peregrinación o blog tudense Ferruxadas publicou recentemente un post que completa a nosa información: http://ferruxo.blogspot.com/2010/06/viaje-de-cosme-iii-de-medicis.html

Domenico Laffi, un sacerdote italiano de Bolonia, fixo cinco grandes peregrinacións, das que as tres primeiras foron a Santiago de Compostela, na última achegouse a Lisboa para visitar o berce de Santo Antonio e fixo un similar itinerario como o Médicis, achegándose dende Viana a Caminha e dende alí prosegiu, por barco, ata Valença onde cruzou o Miño entrando en Tui “a primeira cidade do Reino de Galicia

Nos anos seguintes un novo peregrino italiano, Buonafede Vanti, que viaxa no Ano Santo de 1717, dende Cádiz ata Compostela, realizando o seu percorrido, na nosa zona, por Porto, Viana, Camiña onde, como tantos outros peregrinos, sube polo Miño en barco ata Valença onde cruza á cidade de Tui.

Pero o máis interesante relato é do de Nicola Albani, un napolitano que fixo en 1743 o camiño francés, continuando despois a súa viaxe ata Lisboa, chega a Tui o 16 de decembro e recolle o seguinte relato

fun tratado mal no hospital, durmindo sobre un pouco de palla posta no mesmo chan. Cando me levantei pola mañá, fun ver a mencionada vila e ao mesmo tempo pedir esmola, e obtívena moi boa, especialmente por parte dos señores coengos e do bispo, de quen obtiven unha peseta. Sabede que este é o último lugar do reino de Galicia que fai confín co reino de Portugal; non está moi fortificada de murallas, nin está gardada por moitos soldados, como sería cousa normal sendo praza de armas na fronteira cun reino inimigo. A razón disto é que España está ben segura de Portugal, segundo o proverbio de que o grande acaba comendo ao máis pequeno; porén, Portugal está ben gardado, que xa non se fía tanto de España. En canto ás marabillas, non hai grandes cousas, senón a Igrexa Maior, unha das máis ricas do reino de Galicia, excepción feita da de Santiago, cun fermosísimo coro situado no centro da igrexa, na mesma posición ca a de Santiago e cuns asentos para os cóengos e dosel do bispo con dous fermosísimos e magníficos órganos, que non creo que en España haxa ningún igual. Así sobre as 6 da tarde do mencionado día 17, púxenme en camiño. Case unha milla despois de Tui, acabado xa o territorio de España, hai que pasar un gran río chamado río Miño, de case media milla de ancho, máis alá do cal un entra xa no dominio portugués; o mencionado río pásase con barca, que se atopa continuamente nunha e outra beira, e hai que pagar dous cuartos, de España, por persoa, que equivale a unha pública de Nápoles, e o devandito río separa un reino do outro”.

Na capital portuguesa permaneceu case dous anos, para retornar a Santiago, en 1745, ano santo compostelán, realizando o mesmo itinerario en sentido inverso, e anota sobre o seu paso por Tui: “Na mañan do 24 de xaneiro seguin a miña viaxe. Co que as dez da noite saín do reino de Portugal e entrei no reino de Galicia, chegando xa de noite á vila de Tui onde pasei a noite nun aloxamento non moi coidado. Na mañá seguinte fun recoller a miña esmola coa citada patente de San Francisco, recibindo outras esmolas que pedín de viva voz a mesma mañá”.

Entre a multitude de noticias que nos deixa Albani, recolle José Antonio de la Riera, dá conta do seu encontro, en Ponte Sampaio, con dous nobres das familias dos Colonna e dos Lancellotti, aos que coñecera en Compostela. Indo a servilos a Vigo, Albani é consciente de abandonar o Camiño, e así reflicte sen ambaxes, despoxándose de todas as súas insignias de peregrino”. É moi interesante este detalle pois un dos escasísimos relatos sobre o pretendido “camiño portugués da costa” é este de Albani, en que contratado ao servizo destes nobres, permanece en Vigo, primeiro enfermo e logo disfrutando dunha vida regalada, para dirixirse a Baiona, e dende ali alugando cabalos de tiro “pois non quedan de postas neses lugares” encamiñanse a Oia e A Guarda onde, tras varios incidentes e ser despedido polos seus señores, cruzan todos o Miño en Caminha e continuan a Viana, onde Albani comenta “o erro que cometera ao quitar o hábito de peregrino cando sain con eles e porme de novo en condición mundana”. Resulta evidente que cando Albani realiza este roteiro, hoxe tan reivindicado por algúns como vía xacobea, é consciente que non está peregrinando senón viaxando por lugares afastados e con “camiños peores”. Velaí como a historia por moito que nos empeñemos coloca a cada quen no seu sitio.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

O Camiño de Santiago en Tui (V): peregrinos no século XVI

Continuamos a serie sobre o Camiño de Santiago en Tui coas referencias ás peregrinacións xacobeas en Tui no século XVI:


No ano 1532 Frei Claude de Bronseval e o seu señor o abade don Edme de Salieu culminan en Tui o seu periplo de dificultades por atopar aloxamento como peregrinos: “Tivemos graves problemas para aloxarnos. Os habitantes ríanse de nós, como se fosemos bárbaros ou sarracenos. Ao ver isto dous irmáns da Orde de predicadores levaronnos ante unha anciá a quen lle suplicaron que nos dera aloxamento. Foi o noso último aloxamento en Galicia e dicían que era moi bo, pero en realidade era moi malo”.

En 1537 o viaxeiro italiano Nicolás Cleonardo, preceptor dos infantes portugueses, narra a súa viaxe dende Evora ata Compostela; na ida realizou o camiño por Ponte de Lima e Tui, namentras que ao regreso tras cruzar o rio Miño na barca de Tui, voltou a Ponte de Lima pero dende alí visitou Viana do Castelo para retornar ao interior por Barcelos.

Entre 1567 e 1568 Sexismundo Cavalli percorre este roteiro entrando en Portugal por Elvas e dende Braga polo trazado da antiga via romana foi a Ponte de Lima e Valença.

A viaxe que en 1581 realizou Erich Lassota de Stevolovo, un militar polaco de Silesia que serviu a Filipe II de España, “é tamén interesante, porque unha parte fíxose en barco e o resto a través dun itinerario terrestre moi ben documentado” que chegaba a Braga, Ponte de Lima e despois Valença do Minho. No regreso fixo o mesmo itinerario.

Deste mesmo ano se conserva o relato da viaxe realizada por Bartolomé Bourdelot, da República de Venecia enviado por esta onde Filipe II. En 1581 atópase en Lisboa e peregrina a Compostela pola vía clásica que percorrian todos os peregrinos e viaxeiros e que pasaba por Valença – Tui.

Giovanni Battista Confalonieri era un presbítero de Italia que acompañou ao Patriarca de Xerusalen, monseñor Fabio Biondo de Montalto, na sua peregrinación xacobea. Desta viaxe realizada en 1594 deixou un afamado relato con abondosas descricións. Na xornada décimo primeira refire a súa chegada a Valença que erguiase nun outeiro amurallado sobre o río Miño, que tiña de atravesar en barca para chegar a Tui:

Valença en el confin de Portugal; villa situada en una colina, amurallada, en ella se hace el registro del dinero, plata y cabalgaduras. Calle larga, casa pequeñas, a la entrada, un pequeño arrabal, y delante de la puerta un porche monumental. Se sigue bajando y se atraviesa el rio Miño, y, al igual que en Vila do Conde, de la otra parte del río Miño se encuentra inmediatamente Tui, ciudad y principado de Galicia. Es pequeña, amurallada, pobre en gente y en dinero. La Catedral es grande y en ella está el cuerpo de San Telmo, abogado de los marineros, sobre el cual hay una capilla en que se celebra, aunque no está canonizado.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Apuntes para unha biografía de Darío Álvarez Blázquez

O pasado martes 26 de outubro o Concello de Tui rendéulle unha homenaxe a doutor Darío Álvarez Blázquez ao cumprirense o centenario do seu nacemento o 30 de setembro. Con este motivo descubriuse unha placa conmemorativa na que foi a súa residencia na rúa San Telmo (daquela número dous... hoxe número cinco por azares administrativos...). No suplemento “Baixo Miño / Louriña” do "Faro de Vigo" do pasado sábado 30 de outubro publiquei est pequena biografia do egrexio tudense, que agora reproducimos un chisco ampliada en Tudensia.

Apuntes para unha biografía de Darío Álvarez Blázquez



A presenza da familia Álvarez na vella cidade tudense percorre boa parte do século XX. A súa pegada, de xeito directo ou indirecto, está presente en numerosos acontecementos da vida social (no seu máis amplo sentido) de Tui ao longo de moitas décadas.

Primeiro coa chegada a Tui do médico Darío Álvarez Limeses, exercendo o seu labor asistencial ao longo de tres décadas, paralelamente ao seu labor periodístico, social e político. Casa en Tui con María Blázquez Ballester o 15 de xuño de 1907. María Blázquez nacera en Cárdenas – Cuba en 1881, filla do albaceteño Francisco Blázquez Parra e da cubana Ignacia Ballester, e que tras o retorno da familia da illa caribeña pasara a residir na casa duns familiares na cidade de Tui. Tiveron seis fillos: Darío (1910), Celso (1913), Xosé María (1915), Alfonso (1917), Emilio (1919) e Álvaro (1921).

O primeiro dos irmáns Álvarez Blázquez, Darío, nace na nosa cidade o 30 de setembro do ano 1910. Tras estudar en Tui os primeiros anos, fixo o bacherelato por libre examinándose en Pontevedra e cursa a carreira de medicina en Santiago, acadando a licenciatura no ano 1932, acadando posteriormente, no Hospital de San Carlos de Madrid, as especialidades de pulmón e corazón.

Tras establecerse como médico en Tui, accede a unha praza coma tisiólogo por oposición no Patronato Nacional Antituberculoso; dende 1933 a 1936, ocupa a praza de tisiólogo no Centro Secundario de Hixiene Rural de A Guarda. Médico con consulta propia en Tui entre 1932-42, asistía á dotación da lacha cañonera “Cabo Fradera” e tamén a varias comunidades de pobres e colectivos como as Madres Doroteas, Hermanitas do Asilo de Ancianos Desamparados, as “Encerradas”, etc. Tamén ao pouco de licenciarse foi profesor auxiliar da cátedra de Ciencias Naturais no Instituto de Segunda Enseñanza tudense. Tras a súa marcha a Vigo en 1942, onde logo será médico en Pescanova e outras entidades, mantivo moitos anos a súa consulta tudense. Compre lembrar que estaba casado coa tamén tudense Carmiña Gándara e os seus fillos Darío e Alfonso naceron nesta vella cidade.

Dende os anos mozos foi membro do Partido Galeguista e será o promotor da creación da agrupación local tudense, como anuncia o xornal “A Nosa Terra” en varios números da primavera de 1936, aínda que semella que dita agrupación non chegou a concretizarse. Non esqueceu a súa militancia política e en 1947 foi detido na cidade de Vigo xunto a varios profesionais por pertencer a U.I.L. (Unión de Intelectuais Libres), en 1974, realiza unha ampla labor como membro fundador da Xunta Democrática de Vigo e de Galicia. Neste anos funda o Movemento Socialista de Galicia (M.S.G.), fusionado máis tarde co P.S.G. (Partido Socialista Galego), abandonando o partido en 1977.

O fusilamento do pai, Darío Álvarez Limeses, marcara traxicamente á familia e a súa relación coa nosa cidade. Tiveron de padecer unha persecución política e social moi forte naqueles duros tempos da guerra civil e primeiro anos da post-guerra. A necesidade de superar o abafante ambiente daqueles anos e de procurar novas expectativas de vida provicaron que a familia se instalase en Vigo no ano 1942.

Darío foi quen sostivo económicamente á familia tras a traxedia do fusilamento do pai e foi sempre o elemento de unión e catalizador de moitas das actividades dos seus irmáns. Foi tamén quen mantivo unha presenza física máis constante en Tui onde mantivo a casa da rúa San Telmo ata a súa morte.

Tui foi unha constante nos seus anceios e mesmo nas súas achegas de investigador. Así en 1964 publica o libro “Francisco Sánchez, “El escéptico”. Un gallego precursor” reivindicando a orixe tudense deste médico e filósofo do século XVI fronte as pretensións do seu nacemento nas terras portuguesas de Braga. A este mesmo autor está dedicada a súa tese doutoral na Universidade de Santiago de Compostela calificada con “sobresaliente cum laude” no ano 1960. Membro de numerosas agrupacións médicas pero tamén de diversas entidades e institucións coma, por exemplo, membro non numerario da Real Academia Galega.

Conservou tamén a vocación xornalística do seu pai colaborando en numerosos periódicos e revistas de Galicia e España: “Galicia emigrante”, “El Pueblo Gallego”, “La Noche”, “Faro de Vigo”, “La Voz de Galicia”, “Papeles de Son Armadans”, “Jornal de Noticias”, etc. Finalmente foi autor de dúas novelas en castelán: “El fracaso de Clayton” (1938) –traducida ao galego- e “A las cinco en punto” (1939) asinadas co seudónimo de Lázaro Evia.

Tras a chegada da democracia publica numerosos traballos sobre a época de guerra civil na nosa bisbarra: sobresaíndo “Historias de la retaguardia nacionalista” que logra o 2º premio nun concurso de relatos convocado pola revista “Historia y vida” no ano 1975, e por aquelas datas publica unha serie de artigos en “La Voz de Galicia”, xornal no que era colaborador habitual, tituladas “Historias de fuxidos” nas que recolle moitas das súas vivencias e experiencias naqueles anos mouros, emocionantes polas traxedias que recolle e pola solidariedade que xorde fronte ao drama da guerra e a represión.

Darío Álvarez Blázquez foi un humanista na amplitude do termino, mantivo toda a súa existencia acesa a súa condición tudense a pesares dos desacougos vividos na vella cidade episcopal, participando en diversas actividades e iniciativas sociais e culturais. Foi pregoeiro das festas patronais de San Telmo no ano 1972 e co gallo desta festividade era un habitual colaborador da prensa diaria con artigos sobre a súa cidade natal.

Morre en Vigo na súa consulta o 7 de xuño de 1979

miércoles, 27 de octubre de 2010

Tui nas descricións xeográficas do século XVIII, por Juan Miguel González Fernández

"Tudensia" hónrase en contar coa colaboración do prestixioso historiador Juan Miguel González Fernández, especialista en historia moderna, que nos envia unha colaboración sobre Tui de grande interese. Interrumpimos pois temporalmente a serie sobre as peregrinacións xacobeas que retomaremos axiña. Gracias a Miguel por esta achega sobre a nosa cidade.


José Cornide Saavedra


Coa chegada da Ilustración a Galicia xorde o interese polo coñecemento máis “científico” do Reino, aparecendo un pequeno pero valioso grupo de autores, que motivados ben polo militar ou pola economía recollen información precisa e máis ou menos veraz sobre a nosa terra, e a s súas cidades, entre a que non pode faltar Tui, daquela cabeza de provincia. Tamén van a aparecer, xa impresos -para máis público-, “Diccionarios” que seguen máis ou menos os pasos das obras anteriores.
Os diferentes intereses e perspectivas dos autores, ainda as veces contradictorios, permiten facermos unha idea cabal de como era a urbe tudense nos finais do século XVIII e primeira década do XIX, cando aínda estaba vixente o Antigo Réxime.
Cómpre comezar pola obra de J. Cornide Saavedra (1734-1803), rexedor do Concello de Santiago e membro da Real Academia da Historia, quen nos legou unha prolífica obra, en gran parte de temática galega.. N a súa “Descripción circunstanciada de la costa de Galicia y raya por donde confina con el inmediato Reino de Portugal, hecha en el año 1764", preocupado sobre todo pola defensa militar, escribe sobre Tui:
Una legua arriba volviendo a seguir la ribera se halla la plaza de Tuy. Hállase situada en una colina sobre la orilla del río. Su fortificación es irregular. Su parte que está sobre la frontera tiene dos buenos baluartes, y una cortina. La parte de tierra está cercada de un recinto con algunas obras exteriores de tepe todo ello en mediano estado: y solo capaz de resistir un golpe de mano. Tiene cuarteles, almacenes y hospital regularmente tratados. En los baluartes que hay sobre el río hay diecisiete cañones montados. Mándala un gobernador con grado de teniente coronel , y su guarnición regular consiste en los residuos que suelen quedar de las compañías de inválidos provinciales, después de sacados los destacamentos (89 V).
La ciudad de Tuy es capital de esta provincia, sus calles son en cuesta y sus edificios de muy mala estructura. Tiene 821 vecinos [familias] en el recinto de las plazas y arrabales contiguos: de los cuales hay algunos distinguidos y ricos, los demás son mercaderes, labradores artesanos y dependientes del cabildo. El obispo junto con éste es dueño de la ciudad, nombra justicia todos los años y algunos regidores añales además de tres o cuatro que son perpetuos. El cabildo se compone de un deán, varias dignidades y un número considerable de canónigos que tienen rentas considerables con proporción al país. La catedral y el palacio del obispo son dos edificios antiguos sin arquitectura, situados en lo más alto de la plaza. Hay dos conventos de monjas, y dos de Dominicos y Franciscanos. No es lugar de comercio (90 R) ni tiene más que el preciso para surtir de géneros la provincia.
Para las comunicaciones con Portugal hay a tiro de fusil de la plaza una barca de paso que conduce a las gentes de una ribera a otra. En el embarcadero hay una aduana para registro de los géneros que pasan de una parte a otra.
Aunque la situación de la plaza no tiene nada de agradable; la vega de sus cercanías bañada por el río del Oro , es fértil y abundante [...].
O ferrolán Lucas Labrada (1876-1845), dende a súa xuventude estivo moi vencellado ao Consulado da Coruña -organismo Ilustrado- , chegando en 1802 ao posto de Secretario; dous años despois daba a luz a súa “Descripción económica del Reino de Galicia”, na que recolle abondosa información a través dos poderes locais (concellos,...), e na que reflicte o seu pensamento económico e a preocupación polos problemas concretos do país. Con respecto a Tui, apunta:
A cuatro leguas escasas de Goyán, río arriba, está la Ciudad Episcopal de Tuy, Tyde, cuyo vecindario, incluso el de la Jurisdicción asciende a 1.624 vecinos. Después de hecha por Bruto la conquista de Tuy [...], y padeciendo en el año 766 la ruina [...] añade Huerta que cuando está ciudad se restableció fue para en distinto sitio, pues el antiguo era el valle que llaman Pazos de Rey, a donde expresa Mariana, se muestran las ruinas del palacio en que habitó el Rey Witiza. En el año 766 se reedificó en lo alto de una montaña en un sitio muy llano, que se llama Cabeza de Francos, con una cerca de mediana legua de contorno y de grueso más de tres varas, con cubos y rebellines acomodados a la táctica de aquellos tiempos. Aquí permaneció mientras fue frontera de los moros, y después se mudó a una legua de distancia donde hoy está, sobre las aguas del Miño [...]. La principal industria de Tuy son las lencerías del país; hay también en la ciudad algunas fábricas de sombreros ordinarios y de curtidos; una de excelentes licores, que beneficia por mayor y menor don Juan Zuaga, el mayor en sociedad con don Ventura Mora. Las señoras Religiosas del Convento de la Concepción despachan al año más de cuatro mil arrobas de dulce de perada, que fabrican. Don Juan Maceyra tiene un almacén bien surtido de toda clase de maderas que beneficia. Y los señores de Abión, Lago y Lemos tienen en los arrabales almacenes de géneros de madera del aire, sebo y cueros, que despachan por mayor y menor a países extranjeros y para el Reino. El territorio de sus contornos es delicioso y abundante de vino, maíz, lino y diversas frutas y tiene excelentes parados para ganado vacuno, caballar y otros; y en el río abundan los salmones, sábalos, lampreas y truchas.
La comunicación desde Tuy con Bayona y Rendondela es de lo más malo que se puede idear[...].
En Tuy se hace un mercado semanal los jueves, de cerdos, gallinas, lienzos, frutos, varios comestibles del país y algunas tiendecillas de trajinantes [...].
Por último queda o “Diccionario Nomenclátor de las ciudades, villas, aldeas, caseríos, cotos, ventas, castillos y prioratos de todo el Reyno de Galicia” (Santiago, 1810) obra do coengo da catedral xacobea José Villaroel Pérez de Baños -deixou escasa obra- , na que se recolle a modo de catastro as entidades xeográficas do país. Referíndose a Tui, apunta:
La Ciudad de Tuy, Capital de la Provincia de su nombre, a los 42º 3´ de latitud y 11 de longitud, está situada y murada en terreno alto sobre el Río Miño a manera de Isla, cercada por tres riachuelos, que desaguan en dicho Río; sobre los cuales hay 4 Puentes. Su población se compone de mil vecinos y su clima es templado; pero no de los más saludables por la inmediación de unas lagunas , y la campiña es una vega deliciosa y fértil, nombrada de Ouro por el río del mismo nombre que la riega, plantada de viña, limones, naranjos, frutales de toda especie y abundante en maíz, lino, hortalizas y legumbres. Hay prados admirables para ganado vacuno, caballar y otros: las carnes de aves, cazas y frutas son muy especiales, como también los salmones, sábalos, lampreas y truchas del Río. Las calles son regulares, empedradas y limpias, con 3 puertas, una plaza principal, algunas plazuelas , 3 fuentes, bellos paseos y frondosas alamedas.
Refiérese que la fundó un Príncipe Griego, llamado Tide, por su padre Tideo, Soberano de Etolia, donde ahora dicen Pazos de Rey. Logró mucha opulencia viviendo allí Witiza; después de la invasión de los moros la hizo reedificar Ordoño I en el sitio de San Bartolomé, y últimamente Fernando II de León, en el que hoy subsiste, edificando la fortaleza y el palacio que habita su Obispo, el cual y Cabildo son señores de ella. La Catedral logra [?] de buena arquitectura, 4 naves, 9 capillas y capacísimo claustro. Conserva, entre otras reliquias y cuerpos de Santos, el de S. Pedro González Telmo, Patrono de la Ciudad y del Obispado, junto con S. Julián del Monte Martín, natural de una de sus feligresías . Compone su Cabildo de 9 Dignidades, 21 Canónigos, 8 Racioneros, dos Curas, un Sochantre, 6 salmistas y 29 capellanes.
Tiene además una Parroquia, 2 Conventos de Religiosos, 1 de monjas: otros 2 Templos y una capilla, 4 Ermitas, 2 Hospitales, un Seminario de Gramática, 3 Ferias al año y Mercado los jueves. En sus armas pone media luna plateada y 3 estrellas doradas con campo azul y corona Real [...].

Juan Miguel González

viernes, 15 de octubre de 2010

O Camiño de Santiago en Tui (IV): peregrinos medievais

Retomamos neste post a serie sobre o camiño de Santiago e Tui, recuperando as referencias a peregrinos da Idade Media


Imaxe de Tui no "Livro das fortalezas" de Duarte D'Armas
que acompañaba ao rei D. Manuel na súa peregrinación

Posiblemente o primeiro peregrino que do que temos noticia en acudir a Compostela foi o bispo de Porto, D. Hugo, morto no 1156. Xa en 1219 o rei D. Afonso II acudiu a Santiago a implorar a curación dunha doenza, cruzando o Miño por Tui. Foi o primeiro monarca portugués en desprazarse ata Santiago de Compostela, continuando esta ruta de peregrinación posiblemente Afonso II (1220), tal vez Sancho II (1244), Afonso II (1253), a viuva do monarca D. Dinis, a raíña Santa Isabel, don Fernando I e don Manuel I. Destas peregrinacións as que temos máis documentadas son as da Raíña Santa e don Manuel.

Santa Isabel de Portugal peregrinou a Compostela en 1325, ao ano de enviuvar. Existen numerosas tradicións no Norte de Portugal e mesmo no Sur de Galicia sinalando o seu paso por diferentes lugares. Sen embargo, os historiadores certifican que a Rainha Santa seguiu o que hoxe coñecemos como camiño portugués dende Coimbra. No ámbito tudense “logo de pasar San Bento da Porta Aberta, en Cossourado (Paredes de Coura), a tradición indica o lugar de Reguengo, na freguesía de Fontoura (Valença do Minho), como a localidade na que santa Isabel pasaría a noite” continuando logo por Tui. A tradición sinala outra peregrinación aos dez anos, en 1335, desta volta sen os atributos rexios senón como unha simple romeira, pero ten máis sesgos de lenda que de historia. De todos os xeitos a figura da Rainha Santa ilustra dous ambitos de peregrinacion: un de caracter institucional e rexio e outro relixioso e anónimo, que se manterán ao longo da Idade Media.

Pola súa banda, Don Manuel I, o Venturoso, partiría “por terra direito a Tuy, aonde foi recebido... de Tuy foi à cidade de Santiago” no ano 1502. Tamén o seu retorno foi polo mesmo roteiro, pois cando chegou a Valença enviou unha carta ao Deán da Catedral de Braga, anunciándolle a súa visita. Cómpre lembrar que formaba parte do seu cortexo, como escudeiro, Duarte D'Armas, que deseña por orde do rei a nova fortaleza de Valença, e que nos deixou no seu Livro das Fortelazas as máis antergas imaxes das cidades de Valença e Tui.

Será nos finais da Idade Media cando á motivación exclusivamente relixiosa do itinerario de peregrinación engádese o interese polas grandes viaxes e o coñecemento de novas terras e culturas. Está documentado, na Idade Media, a viaxe de retorno dun anónimo peregrino inglés que antes de entrar en Portugal, por Valença, tivo de cambiar os seus maravedies casteláns polos reais portugueses.

Unha das primeiras noticias sobre viaxeiros vencellados ás rutas xacobeas son os senllos relatos de dous cruzados británicos, Osborne e Arnolfo, que no ano 1147 no seu camiño a Terra Santa visitan a tumba do apostolo e continuan camiño cara Portugal colaborando con Afonso Henriques na toma de Lisboa, na carta de Osborne lemos: Habeat autem litus maris, ab insula usque ad Portugalam, fluvium Onnem super quem quivitas Tud. Post hunc fluvius Caduva, supra quem civitas Braccara.

Outra noticia vencellada a viaxeiros polo camiño portugués é a viaxe a Portugal, en 1448, de dous embaixadores de Federico III de Alemania, Lanckmann e Motz, que os envia xunto a un pintor para iniciar as negociacións para un posible casamento cunha infanta portuguesa. Tras visitar Compostela, foron a Padrón, e alí uníronse a un grupo de peregrinos irlandeses achegándose ata Fisterra. Logo un guía levounos ata Tui para continuar o camiño cara Portugal.

En 1466 o barón bohemio León de Rosmithal, señor de Blatna, viaxou por Portugal camiño da tumba apostólica, segundo a testemuña escrita dos seus criados Wenceslaus Schaschek e Greorg Tetzel. Entrando por Freixo de Espada á Cinta, chegou a Braga dende onde percorreu a antiga vía romana por Ponte de Lima e Tui, en Orbenlle ten de desviarse por atopar anegados os camiños. No seu regreso entrou en Portugal por Valença.

Aos poucos anos, en 1484, o polaco Nicolau Poielovo, de Silesia, ou Popplau foi a Santiago. A viaxe ata Compostela fíxoa en barco dende Lisboa, pero regresou a cabalo entrando por Tui e Valença cara Ponte de Lima nas terras lusas.

De 1495 deixa o seu testemuño escrito do xeógrafo e astrónomo alemán Xerónimo Münzer, de Nüremberg, que atravesou Portugal a cabalo; no seu camiño comeu nunha pousada situada entre Ponte de Lima e Cossourado (Paredes de Coura) onde pasou a noite antes de continuar ata Valença “o último lugar do reino de Portugal”, cruzando no 11 de decembro o río Miño, que sinala era tan caudaloso como o Rhin en Basilea.

lunes, 4 de octubre de 2010

A proclamación da República portuguesa no xornal tudense "La Integridad"


Fotografia da revista "Vida Gallega" nº 29, xullo 1911

A proclamación da República en Portugal, no 5 de outubro de 1910, foi seguida con grande espectación na cidade de Tui tanto pola súa condición de praza fronteiriza, comunicada por vía férrea e estrada dende 1886, coa inauguración da ponte de ferro de Pelayo Mancebo, como polas reaccións que provoaba na opinión pública esta cambio de réximen, para a maioria un temor para outros, miniritarios daquelas, unha esperanza.

Na cidade de Tui existía dende 1888 o xornal católico “La Integridad”, defendia posturas denomidadas, naqueles anos, “integristas” ou carlistas, que tiñan a Juan Vázquez de Mella como o seu lider politico e principal ideólogo e que tiñan como principal argumento a oposición ao liberalismo e a defensa do patriotismo. Por tanto, as súas opinións sobre a recen proclamada república portuguesa serán sempre de caracter crítico pois a laicismo vai ser unha das premisas daquela revolución o que chocaba frontalmente có ideario de La Integridad. Con todo, as noticias que publica permiten achegármonos aos sentimentos que suscitaba esta nova realidade política neste lado do río Miño, na vella e episcopal cidade de Tui.

O 4 de outubro recolle La Integridad (LI) que “se ha dicho que había sido asesinado el Rey de Portugal. Otros afirman que estalló la revolución”. Aos dous dias afirma que “la guarnición de Valença permanece toda leal y dispuesta a defender a la monarquía”, namentras “desde que se recibieron las primeras noticias de la revolución portuguesa han sido reforzadas ayer en esta ciudad la guardía del fortín del Puente Internacional”.

O día 7 de outubro recolle LI unha nota indicando que “ayer pretendió izarse la bandera republicana en la fronteriza plaza de Valença. Los soldados de la guarnición y el elemento popular muéstranse regocijados por el triunfo de la república. La oficialidad de la guarnición no participa en cambio de esos entusiasmos”. Será ao dia seguinte 8 de outubro cando publique a noticia de que “ayer a la tarde fue hecha la proclamación de la república (...) izándose la bandera provisional republicana, roja y verde. Celebrose el acontecimiento por el populacho y soldados con disparos de bombas y cohetes, música por las calles y fiesta callejera que se prolongó hasta altas horas de la noche, con marcha de antorchas hasta Ganfey, dándose vivas y mueras estentóreos en cánticos revolucionarios y canciones lúbricas”. Pero na festa republicana apunta LI que estaban tamén xentes de Tui, entre eles o correspondente na cidade dun xornal vigués que “sobresalía entre todos –y no por su talla- dando vivas y mueras con gran entusiasmo”, evidenciando a diversidade de opcións política que xa en aqueles momentos existia na sociedade tudense.

O interese dos acontecementos leva a que figuren dende o día 10 de outubro varios artigos de opinión arredor deste acontecemento da autoria de Julio Navarro Monzó, ex-director de “O Correio de Lisboa” que reside en Tui. Ao longo do outuno LI publicará asiduamente columnas de opinión sobre a actualidade portuguesa sempre de caracter crítico especialmente polo que atinxe ás relacións dos republicanos lusos coa Igrexa católica. Velaí o caso dun estenso traballo do Padre Provincial da Compañía de Jesús e prepósito da provincia lusitana, Luiz Gonzaga Cabral, publicado no número de 5 de decembro e logo como folletón. Avanzando os meses continúa LI afondando neste tema de tanto interese e proximidade para os seus lectores, nalgúns casos recollendo traballos da prensa internacional como “Nueva Prensa libre” de Viena ou “Le Galois” de Paris.

No dia 10 de outubro, tras dar conta do decreto de expulsión das órdenes relixiosas, sinala que “siguen pasando estos días por nuestra ciudad en los trenes y coches y a pie numerosos religiosos y monárquicos significados que emigran de la nación vecina, huyendo de la fiera persecución de que allí son objeto por los republicanos triunfantes (...) ayer pasaron en el tren más de 30 hermanas de la Caridad disfrazadas por supuesto con sombreros y trajes seglares para escapar a las fuerzas revolucionarias”. Noticias similares aparecen en numerosas ocasións, entre eles salientan nomes como o “Dr. Santos Abranchez, de la Compañía de Jesús, pretigioso intelectual” (18 de outubro), o Bispo de Beja (20 de febreiro de 1911), D. Sebastián de Vasconcelhos, prestixioso eclesiástico, ou o xornalista Arthur Bivar, etc..

LI da noticia tamén da visita, o 10 de novembro –logo de varios aprazamentos- do ministro da guerra do goberno provisorio de Portugal “rindiéndole los honores de ordenanza, se dispararon varios cohetes en su obsequió y hoy mismo regresa a Vianna”. No día 21 de outubro relata a celebración en Valença dunha conferencia, seguida dun baile, de propaganda republicana a cargo do governador civil, Alfredo de Magalhâes, “hijo del concejo vecino”. No decurso da súa intervención asume unha serie de compromisos: converter en colexio o hospital civil, construindo un novo hospital fóra do recinto amurallado, converter o Asilo Fonseca en Escola de Agricultura en troques da de Artes e Oficios, facilitar a libre construción fora das murallas e a cesión de novos terreos para ampliar e mellorar os cuarteis.

Pero as relacións entre tudenses e valencianos continúan máis aló dos acontecementos políticos e así LI recolle no 23 de novembro que “estuvo en esta ciudad visitando la Catedral y demás edificios notables y admirando la belleza de la campiña el gobernador civil de Vianna do Castelo, D. Alfredo Magalhâes, aprovechando su estancia en Valença, su país natal”. Mesmo a banda do Rexemento de Caçadores 3 de Valença acude a Tui para interpretar un concerto na Corredoira no día de Reis.

O novo clima social que promove a implantación da República suscita en LI comentarios irónicos como es seguintes: “Dice O Valenciano, recóllese na edición do 6 de decembro de 1910, que se ha hablado estos días de una huelga de sirvientes allí proyectada pidiendo aumento de salario y descanso semanal. Están en carácter nuestros vecinos allende el Miño en esto de las greves, allí ahora de moda; es la greve de serviçâes, proyectada en Valença la última palabra”. Pola súa banda, o 17 de xaneiro apunta que “según O Valenciano también en esa fronteriza plaza empiezan a descasar. Y rompe la marcha presentando demanda en el tribunal contra su esposa, el teniente de infanteria 16, Sr. Salustiano de Sousa Correa. ¿Quien será la aspirante a la sucesión si prospera la demanda”.

Outra das consecuencias desta vaga republicada será que “por oden superior será cerrado el Colegio de Santa Clara para niñas” co conseguinte disgusto de, alomenos, unha parte da sociedade valenciana, pero “las profesoras lo establecerán en la parte de acá del Puente Internacional y a él concurrirán las ciento y tantas niñas que lo frecuentaban” (LI 10 de xaneiro). Axiña foi implantado en Tui este centro educativo e recolle LI que “dice O Valenciano que: ‘felices os tudenses que por todos os meios conseguen explorar á bolsa dos valencianos!” engandindo unha longa crítica ao comentario do xornal da localidade veciña.

Unha nova nota critica xorde ao dar conta o 28 de xaneiro que “ha sido muy sentida la marcha de las hermanas que prestaban sus benéficos servicios en el Hospital de la Santa Casa de Misericordia, lamentándose por la junta de dicha casa y por todo el pueblo que las órdenes draconianas del nuevo régimen imperante en la nación vecina obliguen a abandonar los servicios del hospital a las religiosas que con tanta ventaja habían sustituido el antiguo servicios de enfermeros que tanto dejaba que desear”.

A expulsión das órdenes relixiosas trae en Tui o corolario da súa chegada e instalación na nosa cidade, como é o caso das Relixiosas Franciscanas Hospitaleiras ou as Doroteas –que axiña cumprirán cen anos de presenza entre os tudenses –, ou as Monxas do “Buen Pastor” instaladas na zona da Sarabia, que estiveron en Tui ata 1957.

Con todo a debilidade da República reclamaba unha intensa actividade progandistica polos seus partidarios para promover a súa consolidación pois existían numerosos problemas sociais e políticos que desestabilizaban a vida social portuguesa naquela altura. Así LI recolle a noticia de que o Centro Republicano “Rodrigues de Freitas” de Valença constituiu unha xunta de propaganda en diversas freguesias ao longo do mes de xaneiro de 1911: Fontoura, Segadâes e Cerdal. Pero o que non lle casa a LI é que entre os participantes nesas actividades figuren dous sacerdotes, pois por esas datas o xornal tudense difundía, con ampla cobertura, varios traballos sobre o papel que a masoneria, “carbonarios”, xogaba na implantación da República portuguesa insistindo no seu aspecto de sociedades secretas e anticristiáns.

A inestabilidade social que existía en Portugal leva a ambos gobernos a adopción de medidas de control fronteirizo. Así goberno español ordena que un guarda municipal tome nota das personas que acceden por via férrea fuxindo da nova situación política lusa, feito que critica LI o 20 de outubro de 1910: “pueden en cambio pasar de allende el Miño sin que nadie les moleste anarquistas, socialistas, damas rojas y toda la gente maleante que ‘quiera’ honrar el suelo de nuestra patria porque al Sr. Canalejas solo le preocupa la otra gente que viene de allá con marca religiosa”. Pola súa banda, en maio de 1911 os gonernantes lusos “han colocado ya en el Puente Internacional frente al puesto en fiscal de la frontera portuguesa la célebre cadena de hierro que atraviesa toda la carretera para obligar a parar a los autmóviles al llegar a dicho puesto para el consiguiente registro. Cosas del gobierno ‘provisorio’”.

Rematan estas breves notas extraidas de La Integridad e que testemuñan a visión que un sector da sociedade tudense posuía do proceso republicano portugués e as noticias que a opinión pública reciba arredor da vida social e política valencia naqueles intensos meses.

Posteriormente, Tui acollerá, no 1912, un nutrido grupo de monárquicos que tentaran –mais teóricamente que na práctica- unha invasión de Portugal para a restauración da monarquía provocando momentos de grande tensión e de peche da fronteira. Pero eso será outra historia...

Rafael Sánchez Bargiela

jueves, 23 de septiembre de 2010

Exposición "Prateiros xudios e conversos en Tui"

Ata finais do mes de outubro a Capela das Reliquias ou San Telmo da Catedral de Tui acolle unha exposición organizada pola Concelleria de Cultura do Concello de Tui e o Cabido da Catedral coa colaboración do Museo Diocesanos e a Asociación de Amigos da Catedral. A exposición titulada “Prateiros xudios e conversos em Tui” está comisariada por José Ramón Fernández e Suso Vila e realiza un achegamento a diversos obxectos mobles da Catedral realizados por ourives xudíos e/ou conversos, abrindo novas perspectivas para a valorización do conxunto patrimonial que custodia a nosa Catedral.

Achegamos os textos que figuran da devandita exposición dos xá citados comisarios da mesma pois resultan de interese e de seguro que animaran algún dos nosos lectores a visitar esta exposición organizada co gallo das Xornadas Europeas da Cultura Xudía celebradas na primeira fin de semana deste setembro.




agalega.info - Videos das noticias dos informativos da TVG

Video emitido no programa da TVG "A revista fin de semana"

PLATEROS JUDIOS EN TUI

Omnis vir sapiens, quibus dedit Dominus sapientiam et intellectum, ut scirent fabre operari, quae in usus sanctuarii necessaria sunt

Ex. 36, 1

“ artesanos a quienes el Señor había dotado de habilidad y talento para realizar con inteligencia los trabajos del Santuario “

Esta muestra “Prateiros Xudios en Tui” dentro de la “Xornada Europea da Cultura Xudia” trata de dar a conocer una parte de las obras de arte del patrimonio tudense, que tienen en común su autoría a manos de judíos o judíos conversos y que nos hablan de una ciudad, Tui, que contaba con la presencia de una comunidad judía importante. La importancia la podemos constatar a través de la existencia de un cementerio y sobre todo de una sinagoga que nos trasmite la realidad de una comunidad activa y de cierto tamaño. Comunidad en la que tras el decreto de expulsión de 1492 se produce una diáspora sólo remediada tras el decreto de expulsión de 1497 en Portugal y sobre todo con la instalación en 1522 del tribunal de la inquisición en Coimbra que hizo que muchos judíos conversos escaparan de nuestro vecino Portugal y se instalasen de nuevo en Tui.

La presencia del oficio de platero dentro de esta comunidad no es una excepción dentro del panorama social de la época. Orfebres judíos y cristianos realizaban su trabajo dentro de las distintas ciudades si bien los judíos tenían unas circunstancias que favorecían su profesión. Por un lado muchos judíos ejercían de cobradores de impuestos para la corona la que facilitaba el acceso a metales preciosos por parte de estos artífices, la otra singularidad es la necesidad de objetos realizados en metales preciosos para la celebración del culto hebraico. Así tenían que ser objetos preciosos los atributos de la Torá (la Corona y los Rimmonin), la copa del Kidesh, la caja de la Mezuá, la fuente del Sech y la cajita de las especias para la Pascua, los candelabros del Sabath y el de Hanuka además de los estuches para las Filacterias. Esto hizo del platero un oficio necesario dentro de la comunidad como también lo sería el de carnicero para asegurar la pureza de los alimentos.

Tui contó como hemos dicho anteriormente con una Sinagoga, hecho que hace imprescindible la existencia de esos plateros, orfebres que también trabajan para comitentes cristianos como eran el Cabildo Catedralicio u otras instituciones religiosas. Las piezas que se muestran en esta exposición son piezas utilizadas exclusivamente en el culto cristiano, por desgracia no conservamos ninguna pieza de las utilizadas en la Sinagoga, y que abarcan un período cronológico que va desde finales del siglo XV hasta principios del XVII, piezas todas ellas de un innegable valor y demostrando por parte de sus artífices conocimientos estilísticos de lo que se está haciendo en los núcleos más importantes de producción artística del momento. Así el cáliz gótico es un ejemplo singular de la orfebrería de finales del siglo XV. Los Cetros de las Dignidades una clara muestra de la utilización en la orfebrería de elementos arquitectónicos renacentistas o el Relicario de Copón de Coco, pieza única y excepcional de la platería española. Esperamos que con esta muestra conozcan una parte del patrimonio tudense que en muchas ocasiones pasa desapercibido y al mismo tiempo dar idea de la importancia de la presencia de la comunidad hebrea en la Edad Media en la ciudad de Tui.

José Ramón Fernández

PLATEROS JUDIOS Y CONVERSOS EN TUI

La importancia de la ciudad de Tui y de su comunidad judía ha repercutido a la hora de mostrar trazas de una actividad tan importante como fue la de los plateros. Tanto para la comunidad judía como para la cristiana, engalanar sus objetos litúrgicos y ceremoniales con materiales preciosos era algo fundamental, obligatorio para los hebreos e imprescindible para los ornamentos litúrgicos de la Catedral de Tui. De este modo se comprende la estrecha colaboración que los plateros judíos establecieron con el Cabildo tudense, y los objetos que han llegado hasta nosotros fruto de una larga tradición de buen hacer en el arte de la platería, no sólo con las comunidades judías medievales sino con los grupos conversos que permanecieron en la ciudad de Tui o llegaron hasta ella procedentes de Portugal en los siglos XVI y XVII.

En Tui en el siglo XV hallamos a varios plateros judíos trabajando para el Cabildo, como Abraam y Jaqó, quienes harían entre otras cosas una cruz para Pascua realizada en 1436 que pesaba doce marcos de plata, llevando como decoración más importante una imagen de Santa María y otra de San Juan. Otros plateros judíos aparecerán en este mismo siglo como el maestre Janín, Aaron Amín o David.

De este último sabemos de su especialidad, los aljofares, es decir las perlas, único artesano de estas características documentado en Galicia, y que revela la importancia comercial y la dinámica social de la ciudad tudense.

Con la expulsión de 1492, algunos plateros continuarán ejerciendo su oficio en la ciudad y para el Cabildo, como Aaron Amín, quien pudo hacer entre otras obras la famosa cruz procesional que dio el obispo Pedro Beltrán y que pesaba cuarenta y siete marcos de plata. Un hijo suyo, Pedro Amín continuaría la tradición familiar durante la primera mitad del siglo XVI, pudiendo ser responsable de obras como el bastón de plata de San Telmo (1529), la primitiva arca-relicario del santo o de la cabeza de San Binardo.

La persecución que de muchos conversos va a realizar la Inquisición en Portugal, y sobre todo la alerta que provocará la entrada en Galicia de muchos cristianos nuevos, mudará paulatinamente la imagen de convivencia que transmitía la presencia judía durante la Edad Media a una situación de tensión social, fruto del miedo a la delación.

Los plateros portugueses de origen judío llegarían a Tui a lo largo del siglo XVI y XVII trabajando para el Cabildo tudense en obras importantes. En 1528 tenemos un desconocido platero portugués realizando los cetros de las dignidades dejándolos inacabados, lo cual abriría las sospechas de su huída por motivos religiosos. Joam de Sosa, platero portugués vecino de Ourense y Tui, artífice de la cruz parroquial de O Porriño en el último cuarto del siglo XVI. Jacome Rodríguez, fallecido en 1606 y sepultado en Santo Domingo de Tui, sería acusado con posterioridad (1609) de haber fallecido en la ley de Moisés, mientras a su esposa, Catalina González, la acusaban de seguir cumpliendo con los ritos del Sabath. Otra mujer acusada por la Inquisición va a ser Catalina Gómez, esposa del platero Sebastián de Matos, entre otros motivos esgrimidos estaba guardar el Sabath y ayudar a una familia de Pontevedra a huir a Portugal. Atribuible al trabajo de Sebastián de Matos están las cabezas de plata de San Valerio, San Abundio y San Antimio además del brazo de plata de San Julián de Antioquia. El platero Cabezas también trabajará en Tui en la misma época que los anteriores, siendo investigada también su mujer por la Inquisición por ciertos comentarios en el lecho de muerte de su hermano, para que este no invocase a Cristo sino al Dios verdadero.

La importancia de Tui, la presencia de la Catedral y las necesidades del culto motivarán la creación de obras de platería, que en muchos casos serían responsabilidad de los plateros judíos y conversos, que a pesar del cambio social obrado tras la expulsión de 1492, seguirán trabajando y realizando obras de arte en esta ciudad.

Suso Vila