jueves, 30 de diciembre de 2010

A Guerra da Independencia en Tui nas memorias do mariscal Soult



O pasado ano, coincidindo co centenario dos acontecementos da Guerra da Independencia en Tui, publicamos en Tudensia diversos “post” describindo os principais acontecemento daqueles episodios bélicos.

Completamos hoxe aquela serie cos comentarios que sobre a toma de Tui figuran nas memorias do mariscal Soult, comandante en xefe das tropas napoleónica ao seu paso pola nosa cidade nos primeiros meses de 1809.

“Estas memorias, atribuidas ao mariscal Soult, foron aparentemente redactadas durante a campaña de Galicia e Portugal, e rematan cando o exército francés se veu obrigado a abandonar o Oeste e Sur da Península perseguido polo xeneral inglés Arthur Wellesley, duque de Wellington. Coidase que esa devanditas memorias foron escritas posteriormente, utilizando as anotacións do propio mariscal Soult, por Pierre Le Noble, intendente militar e Cabaleiro das Ordes Reais e Militares de San Luís e da Lexión de Honor. Este militar participara na campaña de Austerlitz e, en 1809, chamárao o mariscal Soult para que administrase as operacións en Portugal. Viviu en primeira persoa a malograda campaña portuguesa e posterior retirada a Galicia. A edición príncipe data de 1821 e Soult desautorizounas. Daquela, acababa de ser reintegrado polo rei de Francia, Luis XVIII, inimigo xurado de Napoleón Bonaparte, na súa dignidade de mariscal de Francia.”

Jean de Dieu Soult nado en 1769 desenvolveu a súa carreira militar e foi nomeado por Napoleón como Duque de Dalmacia e formaba parte da aristocracia militar napoleónica. Logo da primeira abdicación de Bonaparte Soult manifestouse a favor dos restaurados Borbóns ocupando o cargo de ministro da Guerra. Cando Napoleón retorno nomeouno Tenente Coronel Xeneral do seu exército participando na batalla de Waterloo. Tras o definitivo exilio de Napoleón, Soult foi desterrado de Francia, sendo perdoado ao cabo de catro anos por Luis XVIII. Logo da revolución de 1830 foi de novo ministro da Guerra e por tres veces xefe do goberno, acando en 1847 o titulo de Mariscal Xeral das Campañas e dos Exércitos do Rei, unha distinción recibida ata daquela por so outras tres personas. Tras a instauración da II República manifestou o seu apoio ao novo réximen. Morreu en 1851.

A visión que nos ofrece Soult coincide, en grande medida, cos relatos xa coñecidos e publicados, no seu momento, en Tudensia. Únicamente dúas precisións. Por unha banda, a nosa cidade foi abandonada polos franceses en abril de 1809 pois a sua estadia na nosa cidade foi unha medida coxuntural por parte de Soult, á espera da conquista do Norte de Portugal; lograda ésta retíranse de Tui, por propia iniciativa. Non foi en ningún caso unha derrota francesa ou unha vitoria das tropas españolas.

A capacidade das tropas imperiais fica en maior evidencia cando Soult detalla como previamente á retirada de Tui “volaron las fortificaciones de la frontera portuguesa” deixando máis patente, se cabe, a reducida oposición que os paisanos, as suas milicias, e os escasos militares asentados no Miño poideron ofrecerlle ao exercito napoleónico.

Contrasta este relato con outras narracións, que mesmo se teñen editado moi recentemente, onde se descrebe a retirada de Tui como froito da presión das tropas populares galegas e unha grande victoria das mesmas, cando, por exemplo, vemos que as baixas no lado imperial eran debidas ás infermidades e escasamente aos ataques dos sitiadores.

Velaí unha escolma do abondoso texto que sobre a Guerra da Independencia en Galicia e Norte de Portugal figura nestas memorias:

Recibí en El Ferrol las instrucciones del príncipe de Neuchâtel (...) Había que seguir el camino de Tuy, que era la principal comunicación entre Galicia y Portugal. La caballería ligera fue la encargada de tomar Vigo y, de paso, de apoderarse de Tuy y de reunir todas las embarcaciones que pudieran encontrar. El general Lahoussaye, a su izquierda, tenía la misma orden. La infantería, reunida en Santiago, se puso en marcha, el 9, hacia Tuy. La población mostraba bastante buena disposición en esta parte de Galicia. El marqués de La Romana había desaparecido. La primera resistencia se presentó sólo en la frontera.

En Tuy, el Miño estaba desbordado. Desde el invierno llovía torrencialmente. No había puente. Los portugueses habían hecho pasar a la orilla izquierda todas las embarcaciones de la orilla derecha y se habían puesto en estado de defensa (...)

Hube de modificar mis planes y decidí remontar el curso del Miño para buscar un paso por Chaves (...) La ruta iba a tomar malos caminos, por los que no podía pasar la artillería. Me resigné a llevar conmigo sólo una veintena de piezas ligeras y a dejar al resto, los parques, el hospital y todo aquello que no podía seguir al ejército, en un gran depósito que organicé en Tuy, a las órdenes del general Lamartinière (...).

Hacía un mes que había abandonado el depósito general de Tuy, que era muy débil y carecía de abastecimientos, a sus propios medios. Yo no había recibido la menos noticia suya. Algunas cartas interceptadas me hicieron saber que Tuy estaba cercada por numerosos rebeldes españoles y portugueses. El general Lamartinière, comandante en jefe, hacía frecuentes salidas y la ciudad fronteriza de Valença estaba muy incómoda por las bombas francesas. Llegué a la conclusión de que Lamartinière había conseguido organizar su defensa y procurarse víveres (...).

Después de la toma de Oporto tenía que escoger entre tres opciones: continuar la marcha hacia Lisboa, replegarme hacia España o esperar en Oporto. La primera de ellas era imposible. Primero debía recuperar mi almacén, dejado en Tuy, operación que requería algunos días (...).

Los generales Lorge y Heudelet habían concluido con éxito la expedición del Miño (...). El 9 (de abril) la columna se dirigió hacia Valença y, el 10 al mediodía, se presentó ante esta fortaleza. El silencio que reinaba por las orillas del Miño hizo temer que el almacén general de Tuy hubiera sufrido algún accidente desgraciado. Afortunadamente, la causa de esta tranquilidad estaba a nuestro favor. Los portugueses habían hecho pasar a sus milicianos desde Valença, en la orilla derecha del Miño, y los habían unido a las tropas españolas que asediaban Tuy.

El valiente general Lamartinière, gobernador de Tuy, había localizado dos nuevas baterías enemigas emplazadas sobre una posición muy próxima y peligrosa. Ordenó una salida, se apoderó de las piezas y mató a muchos enemigos Españoles y portugueses no se habían recuperado aún de su sorpresa cuando Lorge y Heudelet se presentaron ante Valença.

Esta plaza portuguesa había sufrido mucho por el bombardeo de Tuy. Se encontraba sin medios de defensa y sin aprovisionamientos. Así pues, su comandante creyó no tener mejor cosa que hacer que capitular. Envió a un oficial ante el general Heidelet para proponerle la entrega de Valença, con artillería y municiones. Ofreció jurar fidelidad, pidiendo a cambio protección para la religión, sus ministros y la población civil y, para sí mismo, permiso para retirarse a su hogar. Las condiciones fueron aceptadas y las tropas imperiales entraron en Valença.

La conquista era preciosa. Nos permitía comunicar con Tuy, rodeada de insurgentes españoles y evacuar a los enfermos y el material de artillería. Los 200 portugueses de la guarnición se pusieron a salvo antes que fuese firmada la capitulación. Todo esto ocurrió tan rápidamente que Tuy no se enteró de la llegada de los nuestros hasta que no vió ondear sobre los muros de Valença la bandera imperial.

Todavía la víspera esta fortaleza había hecho un intenso fuego sobre Tuy. Puede imaginarse con qué alegría fueron acogidos nuestros soldados cuando dieron las primeras novedades. Ninguna carta ni ningún emisario habían podido llegar allí. La situación del almacén era crítica en el momento de ser levantado el asedio. De los 3400 hombres que componían la guarnición apenas quedaban 1500 en servicio. Los hospitales carecían de medicamentos, reinaba la fiebre, que se llevaba todos los días a muchos soldados. No quedaba más vino y se habían comido los dos tercios de los caballos del parque. Los fondos de las cajas reales de Tuy, de cuya disposición yo había autorizado a Larmartinière, también se habían agotado y, así mismo, los que se habían tomado de las cajas de los regimientos. Sin embargo, su previsión había sido tal que, a pesar de no haber ningún medio de subsistencia en los almacenes después de asumir el mando, había conseguido, por compras o salidas, alimentar a sus tropas.

La defensa de Tuy honra en grado sumo al general Lamartinière. Durante cuarenta días hubo de luchar con la mala fe de los habitantes, la miseria, el estado deplorable de las tropas reunidas en Tuy y la falta de provisiones de todo género. Hubo de mantener el fuego de una plaza militar al mismo tiempo que, día y noche, rechazaba los reiterados ataques de los españoles y portugueses que la sitiaban. El coronel Aboville, comandante del parque de artillería, le secundó a la perfección. El celo de este distinguido oficial era infatigable y su capacidad para generar resultados, inagotables (...).

En el propio Tuy los habitantes (...) no sólo habían construido bandas de francotiradores y asesinado a soldados solitarios, sino rehusando los auxilios necesarios a los enfermos. Siguiendo mis ordenes Lamartinière impuso a la ciudad una contribución de 100.000 francos, de la que pudo percibir solo un tercio.

El 13 de abril, tres días después de la liberación, una columna del 6º cuerpo, al mando del general Maucune, llegó a Tuy desde Santiago, hacía donde volvió a la mañana siguiente. Fue el primer contacto, desde mi salida de Santiago, con el mariscal Ney. Desgraciadamente él mismo se encontraba, como yo, desconectado de Francia y de Castilla, desde hacía un mes.

Este contacto con Ney, por muy breve que fuese, permitió hacerle conocer la posición exacta del ejército de Portugal. Como ninguno de los dos podía mantenerse sobre el Miño hice que los generales Heudelet y Lorge limpiaran todo el valle del río, volaron las fortificaciones de la frontera portuguesa y destruyeran todo el material que no pudiésemos reunir en Oporto. Fue en esta ciudad donde concentré, a partir de entonces y en vista de la prevista ofensiva sobre Lisboa, el parque de artillería, el material de ingenieros, los enfermos y los heridos.

Bibliografia:

Soult, Nicolas Jean de Dieu: Memorias (de España y Portugal). Madrid, ediciones Polifemo, 2009.

Nogueira Santiago, Paulo: “As campañas do mariscal Soult en Galiza e Portugal (1809)”. Editorial Toxosoutos, 2008.

martes, 21 de diciembre de 2010

Feliz Nadal !!!!

Riomuiños con neve



VILANCICO DA FRONTEIRA


Se o Neno nacera en Tui,

viría de Portugal

moita xente a ver a Luz.


E catro días arreo

abririase a fronteira

de cantares e ailelelos.


E virían os soldados

da Garda Republicana

co coronel dacabalo.


E mulleres de Valença

de Ganfei e de Barcelos

todas vestidas de festa.


E mariñeiros do Miño

con peixes de prata nova

e salmóns nun capachiño.


E na porta do Portal

o Arcebispo de Lisboa

daría a bicar a man...


Emilio Álvarez Blázquez (1977)


Con este fermoso poemiña navideño, do escritor tudense Emilio Álvarez Blázquez, dende Tudensia queremos expresar a todos os nosos seguidores os nosos mellores desexos para estas festas do Nadal; que na compaña dos nosos familiares e amigos poidamos, como os pastores de Belén, albiscar a nova esperanza que se nos entrega neste Meniño para o que saiba escoitar no seu interior.

¡Feliz Nadal para todos!

domingo, 12 de diciembre de 2010

“A cidade sen roupa ao sol” de Marga do Val

A acrópole tudense conserva vellas rúas, herdeiras do seu trazado medieval, que teñen acollido, sobre as súas lousas de granito, ao longo dos séculos, as xentes desta cidade miñota. Rúas, calellas, prazas e largos, igrexas e capelas, conventos, casas brasonadas xunto a humildes moradas co seu “pardiñeiro”, ateigan as costas e calzadas que conflúen no río, no Miño, espectador perenne que flúe paseniñamente á nosa beira e onde reflíctese con prestancia a amuralla Catedral que corona o recinto murado da ancestral Tude.

Pero este espazo non acolle unicamente mudos edificios senón que está poboado polas lembranzas de todos os que teñen morado entre estas pedras amadurecidas polos anos, por moitos ecos de tempos antergos, polas resonancias das palabras pronunciadas (de amor, de maldición, de mentira, de amistade, palabras vanas e palabras certas...) pero tamén estas pedras centenarias conservan o ruxe-ruxe daquelas outras palabras silenciadas, caladas e non faladas, daquelas verbas que remataron na boca sen traspasar os beizos e que transitan....

Camiñar polo enlousado das rúas tudenses, como de calquera cidade antiga, é achegarse non só a herdanza material dos seus monumentos, senón tentar de descobrir a presenza destes silenzos, omitidos, tantas veces “encalados” nas vellas paredes, nos cuartos e faiados, nos recunchos de cada casa.

Tamén estas palabras nunca pronunciadas, ou axexadas no intimo do fogar, ou no lene murmurio da amistade e da confianza, conforman a nosa cidade, enchen os seus ocos, moldean a nosa conciencia e identidade.

Marga do Val, poeta da Louriña que seguindo o curso do San Simón, ten confluído na nosa cidade, agasállanos cun fermoso e intenso poemario que ven de saír do prelo na colección de poesía da editorial “Espiral Maior”: “A cidade sen roupa ao sol”.

Xa en máis dunha ocasión temos apuntado nesta bitácora o sorprendente que resulta comprobar a escaseza de literatos que teñan recollido nas súas páxinas as súas vivencias tudenses, ou as pegadas que unha estadía na nosa cidade teña producido na sensibilidade dun creador. Esta vella cidade precisa de escritores, non para que enxalcen, ao xeito dun vello turiferario, as convencionais excelencias deste outeiro pétreo no que vivimos. Precisamos escritores que nos aprendan a ler novas páxinas da nosa personalidade, que fagan agromar párrafos ocultos, ou quizais, roubados da nosa existencia... pois a palabra escrita ten a capacidade de abrir novos espazos, novos mundos ao poñer en negro sobre branco o que os demais tantas veces sentimos pero non somos quen de expresar.

Este poemario de Marga do Val é unha viaxe interior á unha parte da alma tudense que tantas veces temos calado, como unha autodefensa colectiva:

Reparade na cidade

onde só a lúa é transparente

onde a néboa regresa casa noite

cargada de pólvora

e o ceo se cobre de berros

de silencios atados.

A poeta consegue que moitas destas palabras, que rebulen acouchadas entre as lastras, nunha noite de pedra ás veces alongada no tempo, abrollen, como antídoto para que fiquen silenciadas, ou cando menos cuestionadas, as “damas do anel”, cuxos rescoldos aínda pelexan por manterse acesos

Comprendes agora, oh poeta!

a plenitude da rosa da mentira

florecendo no poema?

mentras os nosos dedos

atrapan polo ar

palabras bolboretas

que renacen no papel.

Pero ao tempo este libro é unha viaxe interior, “educación sentimental” titúlase un dos capítulos do libro, que misturado con esta mirada ao espírito colectivo, tantas veces amouchado “polos ladróns de palabras”, fornécenos unha entrañable ollada da súa vivencia dun tempo e dunhas xentes desta cidade “sen roupa ao sol”, das súa propia memoria que percorre ao longo das páxinas do libro. Unha obra chea de sensibilidade e que nos fala tamén de amor, de cariño, de solidariedade, en definitiva dunhas vivencia contempladas dende os versos.

Lembro que cando era pequeno na horta familiar compría axudar tantas veces na tarefa doméstica de botar a roupa ao clareo, de estender as sabas, que viñan de ser lavadas no vello pilón con xabón “de taco”, sobre a herba verde e de cando en vez regalas, esparexendo auga, para que aquelas pezas de tea recuperasen parte da súa brancura perdida polo uso. Este libro pon a clareo moitas palabras, moitos recordos e vivencias, que espalladas polos recantos da vida, personal e colectiva, precisaban dunha poeta que as rescatase do silencio

Mentras outras palabras bonitas me abandonan

ciscadas pola princesa

desde a torre

percorren a cidade

baten coa raxada

e se as poetas

e se os poetas

as atopan

desexarán vivir

aínda que non sexas máis felices

Persoas moradoras da cidade

saúdan ao pairo

devólvenllas aos libros

en que len.

Congratulámonos por esta nova publicación de Marga do Val que certifica a sua sensibilidade poética, a súa habelencia coas palabras, ás que sabe coidar para que nos enriquezan, para que ao clareo, nos axuden a sustentar a nosa existencia colectiva, dotando de nova brancura a este tecido colectivo que conformamos coa nosa memoria. A ilustración da portada é obra do tudense J. B. Jaso.

Gracias Marga por este agasallo.

O vindeiro xoves 16 de decembro será a presentación deste poemario na nosa cidade, na Biblioteca Municipal ás 20,00 horas.