martes, 30 de marzo de 2010

O lanzo da cruz, unha tradición pascual, referencia da cultura miñota




A inmediata celebración da Semana Santa posue na nosa cidade e a súa comarca unha ampla tradición, moi arraigada, e que a ten recollida amplamente o cronista oficial de Tui, Ernesto Iglesias Almeida, no traballo dedicado á nosa cidade nos volumes recentemente editados pola editorial Hercules, na súa obra “A semana santa en Galicia”. Tamén en Tudensia no pasado ano, no mes de marzo, nos ocupamos dalgunhas das páxinas máis tradicionais da semana de pasión tudense (http://tudensia.blogspot.com/2009/03/tradicion-na-semana-santa-tudense.html).
Agora recuperamos un pequeno artigo xornalístico dun egrexio escritor tudense –a quen temos recurrido noutras oportunidades – que nos descrebe diversas tradicións tudenses vencelladas a estas datas e que o autor rememora de xeito excelente.
No seu escrito Emilio Álvarez Blázquez referencia unha tradición inmediata ás celebracións das Pascua e que ten por escenario a freguesia de Cristelo-Covo, na ribeira portuguesa, e a veciña parroquia de Sobrada na parte galega, concretamente o seu barrio de Torrón, no antigo Porto Ladróns, lugar que era o límite xurisdiccional do couto tudense. Trátase da romeria do “lanzo da cruz”, unha romeria na que participan mancomundamente as xentes miñotas, tanto galegas como portuguesas. Estamos diante dunha vella tradición conservada polos pescadores do Miño e da que descoñecemos as suas orixes, pero certamente podemos afirmar que estamos diante dunha secular costume, que reune nunha mesma festa ás nosas xentes.

Esta tradicional romaria galaico-minhota decorre sempre na segunda-feira imediata ao fim de semana da Páscoa. Ao entardecer, depois da visita pascal, à freguesia de Cristelo-Côvo (Valença), o pároco, devidamente paramentado e com uma cruz ornamentada, entra num barco e dirige-se até à margem espanhola onde dá a cruz a beijar aos paroquianos da outra margem. Durante esse período são lançadas, pelos pescadores de Cristelo-Côvo, as redes benzidas ao rio. Todo o peixe que sair no lance é para o pároco. Entretanto com o pároco português regressa no barco o pároco da paróquia galega de Sobrado – Torron, concelho de Tui (Galiza) –así di este texto recollido dunha páxina de folclóre portugués ainda que en realidade pertence a Tomiño-, dando a cruz a beijar aos peregrinos que aguardam junto ao rio, na margem portuguesa. Várias embarcações portuguesas e galegas acompanham este compasso pascal nas águas do Minho. Até à noite os sons das gaitas de foles misturam-se com os das concertinas, das castanholas, o rufar dos bombos e tambores numa autêntica romaria galaico-minhota. Na terça-feira merece especial referência a missa para os peregrinos da Galiza, celebrada em galego, por um padre galego, às 10:00 (hora portuguesa). Neste dia também, por tradição, os peregrinos desfrutam dos seus merendeiros nas sombras do parque comendo, sobretudo, o que sobrou do carneiro ou cabrito da Páscoa. A tradição do Lanço da Cruz é uma manifestação religiosa e popular muito acarinhada pelas populações da raia minhota que ano após ano atrai um maior número de populares e turistas.

Cómpre reivindicar e potenciar esta romería do “lanzo da cruz” como un dos elementos mais identificadores da nosa comarca, da cultura popular miñota que abraguen nunha mesma festa as xentes de ambas riberas do Miño. Non coñezo outras celebracións deste caracter e que testemuñan unha vida e unha cultura compartida. Como sempre é no pobo onde temos que pescudar nas vivencias transfronteirizas, as realidades profundas que nos identifican ás xentes do Miño, de Galicia e o Norte de Portugal.


ELOGIO Y NOSTALGIA DEL SALMÓN DEL MIÑO
Por Emilio Álvarez Blázquez



Estampa vikinga
Según narra la crónica antigua por el año 1014 del Señor, la piratería vikinga entrose por el Miño arriba, con su capitán Olaf Haraldson al frente, desgarrado y recio como un mascarón de proa. Hicieron los piratas presa de la ciudad de Tui, que ardió por sus cuatro costados: arrasaron cosechas, destruyeron talleres artesanos y pusieron cautivo al Obispo, al Clero y el honor y la gracia de nuestros mejores caballeros de armas. Hubo de caer como un rayo Alfonso V sobre las gentes del norte y aún pudo algo ser rescatado. El celo y la industria de los hombres levantaron luego la plaza, señora del Miño y adelantada nuestra.
Cuenta también puntualmente la crónica, que la invasión ocurría justamente por tiempo de Pacua Florida, cuando el vientre del Miño revienta de peces gloriosos. Lampreas, sábalos y salmones fueron regalo y deleite de los piratas, y Olaf Haraldson, almirante de las naves lizgairas, prendóse tanto de su sabor y tempero, que dijo a sus hombres que si no fuera la fiebre de las navegaciones anclaría en esta tierra y, vera del espejo del Miño, moraría en paz y encantamiento. Y todo era por gracia del paisaje y por sabor de los pescados...
Bien vale decir ahora que el capitán de piratas, llamado Olaf Haraldson, los tiempos andados, pasó a los altares de Cristo como san Olaf de Noruega y es Patrono venerado, novecientos años hace, de aquellas tierras frías, de sus mares y de sus nieblas espesas. ¡Quien sabe –pues la crónica ni la apunta- si el ángel empezó a visitarle cabe las aguas del Miño, mimosas y litúrgicas por virtud de campanas dominicas!. Debe consignarse –y esto sí, se escribe en la historia y quedó dicho más arriba- que fue en tierra de Tui donde el pecho del pirata que iba para santo sintió un breve punto de paz, como una luzada de amor en su corazón corsario. Esto podría ser ya la voz del Señor desde el Trono, el primer saludo de la bienaventuranza...

El Milagro en la Orilla
El estudio maduro de las ciencias nos enseña cual es la aventura del salmón, desde que nace en el río, desemboca en el mar, torna luego al río, subiendo hasta su primera cuna, y deja entonces nueva cosecha antes de volver al mar que, al cabo, es el morir. Tiene encanto la verdad de esta ciencia, que habla del largo camino y de la saudade peregrina del salmón. Pero era más consoladora, más arrimada al corazón, la poesía aquella de la bendición del río, primer domingo de marzo, que aprendimos desde niños. ¡Viejos caminos portugueses, flor de romerías, testigos de nuestro encantamiento!.
Para el alma niña, el salmón y el sábalo nacían de pronto, en la primera domínica de marzo, por poder del abad de Seagades, que lucía la señal de Cristo sobre el claror de las aguas. Entre la cruz alzada de las feligresías contornas, la imagen patrona, mimada de abalorios, bajo la hornacina campesina del fiuncho, bajaba hasta la orilla del río, seguida del canto llano del pueblo. El sentido afinado podía escuchar el ecoar lejano de las campanas benditas de Ganfei, que revolaban la altura y la gloria del Señor. El abad bendecía primero el agua, luego las redes y las artes y después la grey pescadora. La primera pesca del día, que ya era abundante y milagrosa, dábase a los pobres y así parecían repetirse, llenos de frescura, los versículos del Nuevo Testamento... Desde aquel día en adelante, el Miño era un regalo de lamprea, de sábalos y de salmones. ¡Tiempos de ventura y sencilla edad, en la que la fe floreció en la orilla del río, cuando la paz no tenía ribera!.

La flor de los mendigos
Porque ahora parece mudado el corazón de las gentes y también la suerte y riqueza de los ríos. Los flacos ríos de este tiempo no dan sino trabajos y malaventuras, y antes eran generosos y providentes como fuente de gracia.
Hasta nosotros llega, aromada del mejor recuerdo, la estampa del Jueves Santo tudense, que coincidía con la plétora dadivosa del Miño. En los claustros de la Catedral, recortados por el sol y sombra de las ojivas, se sentaban en el mediodía Santo doce pobres de la ciudad, figura de los doce Apóstoles.
Olía a santidad del mirto antiguo del jardín, y el oro y la púrpura del Cabildo llevaban por el Claustro adelante un revuelo de gracias y eternidades. El señor Obispo, de rodillas, lavaba los pies de los mendigos y a los que entonces éramos niños, se nos alelaba el alma, estremecida por un aire de la Historia Sagrada. Comenzaba luego la comida, servida frente a un coro de curiosos que, ante la mesa, decoraban como un friso de piedad y arrobamiento. El salmón, señor de los ríos, era plato obligado y abundoso; la flor de los mendigos tudenses saciaba así un hambre muy antigua, hambre de justicia, ciertamente, porque el salmón aún en tiempos de abundancia, fue siempre plato regalengo y feudal. Por eso, en la hora de todas las humillaciones, volvíase comida de los mendigos que encarnaban los doce mejores de Cristo, los bien elegidos de Jesús entre los que había tantos pescadores. Amén.

Publicado en “Galicia emigrante”, maio de 1956, nº 20, p. 14.

viernes, 26 de marzo de 2010

Centenario en Tui da primeira festa da árbore de Galicia

Realizando a plantación

Autoridades e público asistente


Foi un 5 de abril de 1910, ao día seguinte da consagración episcopal de Manuel Lago González, na nosa Catedral, como novo bispo de Osma cando no Paseo de Murcia, actual Alameda, os tudenses celebraron, por vez primeira en Galicia, este acontecemento de propaganda forestal que tivo na figura do enxeñeiro de montes, Rafael Areses Vidal, ao seu principal impulsor.

A festa da árbore, que conta cun precedente en Mondoñedo no século XVI, nace en Estado Unidos, no estado de Nebraska que celebra o 10 de abril de 1872 o Arbor Day coa plantación dun millón de árbores. O éxito desta iniciativa mídese na súa difusión naquela nación e de seguido noutros lugares do mundo.

Eduardo Rico Boquete estudioso deste tema sinala que “os obxectivos desta festa céntranse na protección e fomento do arborado a partir da toma en consideración da utilidade e beneficios que os bosques prestan á sociedade. A súa orientación educativa e divulgadora fai que diríxase especialmente aos cidadáns máis novos coa finalidade de estimular o amor á árbore e facer que o respecto sexa a máxima básica na nosa relación coa natureza, co noso entorno”.

Rafael Areses (Tui, 1878 – Pontevedra 1953) é un egrexio tudense que licenciouse como Enxeñeiro de Montes na Escola de El Escorial – Madrid, e a pouco de incorporarse a Administración é destinado ao distrito forestal Pontevedra – Coruña. Posúe unha concepción da súa actividade profesional como un xeito de apostolado patriótico e defende unha reforestación dos nosos montes –ata aquela dedicados ao pastorero...- coa finalidade de crear riqueza, que redimirá aos labregos da súa miseria e ignorancia. Promove a plantación de especies de rápido crecemento, para rendabilizar o investimento público, aínda que mantendo un equilibro coas especies autóctonas.

Areses é un exemplo da conciencia amplamente estendida na España da Restauración da repoboación forestal como unha medida necesaria para a superación da crise que vive o país. A celebración da festa da árbore –que é institucionalizada por Real Decreto de 1904- inxírese nesta dinámica de rexeneración silvícola do Estado. Pero a promoción desta festa realizase non con achegas económicas senón mediante o fornecemento ás entidades organizadoras de plantóns, libros, etc.

Precisamente para proporcionar estes plantóns para as festas da árbore, e para empregalos na repoboación, en 1906 créanse oito viveiros forestais noutros tantos lugares de España, entre eles o de Areas, en Tui. Estes viveiros ofrecen anualmente numerosos plantóns, tanto de especies xa implantadas como doutras exóticas que gracias a estas actividades acadan popularidade. Gracias á producción deste viveiro, que por exemplo en 1918 proporcionaba, segundo Areses, mais de 150.000 plantas anuais de “pino insigne”, comezan en 1909 por iniciativa do Distrito Forestal os primeiros traballos de repoboación forestal en Oia, seguidos por Tui (no monte Aloia), A Guarda (Santa Tegra), Baiona e Ponteareas. Traballos non exentos de polémica pola alteración que supuña nos usos tradicionais do monte e polas limitacións que establecía ao pastoreo. Pero cómpre salientar que son as primeiras plantacións de iniciativa pública realizadas en Galicia no século XX.

Outro tudense, Augusto González Besada, promove como ministro de Fomento a aprobación en 1908 dunha lei de conservación de montes e repoboación forestal, a chamada Lei Besada, con numerosas medidas de promoción forestal.

Ao abeiro desta dinámica, que en Galicia tiña como máximo expoñente a Rafael Areses Vidal, éste promove a celebración na nosa cidade da festa da árbore que tivo lugar na Alameda tudense, daquela chamada “Paseo de Murcia” en referencia ao batallón militar qua ocupaba o inmediato cuartel de San Domingos, o 5 de abril de 1910 con arranxo ao seguinte programa, tal e como figura publicado no diario tudense “La Integridad” o día 2 de abril de 1910.

FIESTA DEL ÁRBOL

ORDEN DEL ESPECTÁCULO

1º Reunión de los niños de las escuelas en la Plaza Consistorial con sus maestros al frente.

2º Marcha de los mismos hacia el lugar de la Fiesta precedidos por la banda de música y presididos por las autoridades.

3º Discursos del Ingeniero de Montes y otras personas distinguidas

4º Bendición de los árboles por el Excmo. É Ilmo. Sr. Obispo de Tuy

5º Plantación de árboles por las autoridades

Durante este acto cantarán los niños el himno de la Fiesta del Árbol.

6º Plantaciones ejecutadas por los niños. – Concierto musical.

7º Merienda a los niños

8º Himno final

O acto desenvolveuse na xornada programada, aínda que a presenza da chuvia desluciu un chisco as actividades. Así ás 10,00 horas saíu da Praza do Concello a comitiva integrada polas autoridades e os alumnos dos centros educativos tudenses, acompañada pola banda do rexemento Zaragoza.

Na Alameda estaban dispostas para o numeroso público que participaba no actos diversas tribunas, da sociedade “Juventud Artística” que empregara no concurso de orfeóns e que cederá para este acto.

Los niños se situaron sobre el estrado que el día anterior había servido para que cantasen los orfeones. Entre dicho estrado y la presidencia se hallaban artísticamente combinadas con los útiles y herramientas propias para las plantaciones de los árboles destinados para la Fiesta, cuyas ramas se hallaban adornadas con profusión de banderitas con los colores nacionales; a uno y otro lado formaban como dando guardia de honor a dichas plantas una sección de la Guardería del Distrito Forestal, formada por un Guarda Mayor, dos sobreguardas y seis peones guardas que se concentraron aquí expresamente para este objeto.

A presidencia do acto estaba integrada polo Excmo. E Ilustrísimo Señor Arzobispo de Burgos, los Prelados de Tuy, Orense y Osma, el alcalde presidente del Excmo. Ayuntamiento, los Sres. Coronel Comandante Militar de la plaza, Juez de 1ª Instancia, Inspector de 1ª Enseñanza Señor Covelo; comandante de las fuerzas de la guarnición; el maestro de la Escuela Pública; abad párroco é Ingeniero de Montes Sr. Areses.

No seu discurso Areses fai unha declaración explícita das súas intencións ao organizar esta festa de propaganda forestal: comenzó por lamentarse del triste estado a que la codicia y egoísmo humanos redujo las montañas gallegas, antes cubiertas de bosques y hoy completamente estériles y despobladas; expuso el importantísimo papel que los árboles desempeñan y como la falta de ellos está originando tantos males y perjuicios como los ocasionados por los últimos temporales e inundaciones; demostró como por medio de la Fiesta del Árbol se educa e instruye a los niños enseñándoles a amar y respetar al árbol y como este amor y respeto son indispensables para el exacto cumplimiento de las leyes encaminadas a proteger y propagar el arbolado, base de la prosperidad y bienestar de los pueblos.

Logo do discurso de Areses tivo unha intervención Manuel Lago González, bispo electo de Osma, quen nas súas palabras amosou as repetidas alabanzas que los sagrados libros dedican a los árboles; como Jesucristo los amaba, acudiendo a su sombra para orar en el monte Olivete y eligiendo un madero para que sobre él se verificase su sacrificio; nos dijo que la Iglesia no puede por memos de amparar y propagar la Fiesta del Árbol e mesmo aconsellaba que os párrocos promovesen nas súas parroquias esta celebración e remataba apoiando o proxecto de repoboación do monte Aloia.

Tras a bendición das plantas polo prelado tudense, e segundo recollen as crónicas baixo unha persistente choiva, o Alcalde, Sabino Jurado, e o enxeñeiro Areses plantaron un álamo branco no devandito paseo; logo fixeron o propio o Inspector de Primeiro Ensino e o subdelegado de Medicina, e finalmente os rapaces acompañados dos gardas realizaron unha abondosa plantación no paseo de Laportilla, explanada frente al Cuartel y atrio de la Iglesia de Santo Domingo, relleno y laderas del paseo y muelle de Santo Domingo. En total foron plantadas naquela xornada 200 arbores: 30 acacias, 60 olmos, 30 álamos brancos, 35 álamos negros, 25 pradairos (arces), 10 ailanthus e 10 catalpas.

Remata a crónica en La Integridad do 7 de abril: Como resumen de lo expuesto y de los comentarios que oimos al público podemos asegurar que fueron muy hondas y gratísimas las impresiones que causó tan amena e instructiva fiesta que dejará vivo y perenne recuerdo en esos utilísimos arbolitos que las inocentes manos de nuestros hijos han colocado en diversos sitios de esta ciudad donde tanta falta hacían y que constituyen un perpetuo recuerdo de este día que no se borrará jamás de la mente de los niños ni de todos cuantos reflexionen y comprendan la grandiosa trascendencia del acto que aquello ejecutaron

Lembrar este acontecemento é situar á cidade de Tui como lugar chave dun amplo movemento de reforestación que levouse adiante, de xeito especial, na provincia de Pontevedra impulsado polo tudense Rafael Areses Vidal, e que aínda hoxe temos o privilexio de conservar como testemuñas o viveiro forestal de Areas e o Parque Natural do Monte Aloia, unha alfaia do noso patrimonio natural. Recuperar para a nosa memoria esta celebración é unha obriga para cantos hoxe valoran e traballan pola conservación da Natureza.

Rafael Sánchez Bargiela

Publicado no libro das festas de San Telmo 2010

miércoles, 17 de marzo de 2010

Guillarei - Tui, etapa da ruta de salvación de xudios de Eduardo Martínez Alonso

A recente publicación do libro de Patricia Martínez Vicente, “La clave Embassy”, trae de novo a actualidade a xesta do médico vigués Eduardo Martínez Alonso que artellou unha rede para rescatar do campo de concentración de Miranda de Ebro a numerosos polacos e xudíos que fuxian da barbarie nazí. Esta rede tiña en Tui, concremante en Guillarei, unha etapa decisiva para cruzar o Miño cara a Lisboa. A axuda de xentes de Tui, o propio Martínez Alonso cita á “familia Alén”, é un motivo de orgullo para todos nós que hoxe, logo de sesenta ano, coñecemos esta arriscada acción humanitaria na que a nosa cidade tivo o seu papel certamente importante.

O pasado lúns a periodista Agatha de Santos publicada na última páxina de “Faro de Vigo” unha reportaxe sobre esta obra ilustrada cun dos croquis conservados no que se descrebe o paso do Miño pola parroquia de Guillarei. Polo seu interese recollemos en Tudensia esta nova referencia á actividade do médico vigués Martínez Alonso

Una ruta gallega de salvación para miles de judíos

Su ideólogo fue el médico vigués Eduardo Martínez Alonso

La primera ruta de evacuación que el servicio secreto británico puso en marcha en España para sacar del país a los refugiados europeos –la mayoría judíos polacos y checoslovacos– que escapaban de la masacre nazi fue ideada por un médico vigués, Eduardo Martínez Alonso, que continuó supervisándola desde su exilio en Londres. La "ruta gallega" del M16 empezaba en los Pirineos y acababa en Portugal, país al que accedían los evacuados tras atravesar el Miño por dos enclaves de Tui. La hija del médico, Patricia Martínez, recoge esta gesta en "La clave Embassy".

Un cuaderno de apariencia insignificante, oculto durante cuarenta años entre libros y revistas médicas, puso a Patricia Martínez de Vicente, antropóloga y licenciada en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Portsmouh (Reino Unido), sobre la pista de las rutas de evacuación que el M16 (Servicio Secreto Británico) había establecido en España para poner a salvo a miles de prisioneros políticos y judíos –se calcula que unas 300.000 personas salvaron la vida gracias a esta red de salvamento– que todos los días cruzaban la frontera de los Pirineos huyendo del Ejército nazi. Lo que no podía imaginar la antropóloga cuando abrió ese librito, con la inscripción de "1942" en su tapa, era que su padre, Eduardo Martínez Alonso (Vigo, 1903), médico de la Embajada Británica, fue el artífice de una de estas rutas –el M16 llegó a tener 16 en activo durante la II Guerra Mundial con 164 agentes–, y que además fue la primera en gestarse.

En este cuaderno, escrito en inglés, el médico vigués, conocido como "Lalo", anotó lo que no podía desvelar por el juramento oficial de confidencialidad que hizo al Gobierno británico: cómo estaba estructurada y cómo operaba la "ruta gallega" que supervisó incluso tras su exilio en Londres, donde tuvo que emigrar junto a su mujer huyendo del cerco de la Gestapo.

Toda esta gesta la relata Patricia Martínez en "La clave Embassy" (La Esfera de los Libros), que hoy presenta en la Casa de Galicia de Madrid, y que es el resultado de nueve años de investigación entre los archivos desclasificados de la Public Records Office y del National Archive de Londres. La obra reconstruye el papel de su padre al frente de la "ruta gallega" y aporta además documentación, como las actas de defunción que firmó el médico para sacar a cientos de prisioneros de la cárcel de Miranda de Ebro e incluso un mapa, dibujado por el propio "Lalo" Martínez, donde detalla a sus sucesores las dos salidas hacia Valença (Portugal) desde Galicia: una bajo el antiguo puente de Tui y otra en la parroquia de Guillarei, con la situación de las casas de los distintos enlaces: los Alen y los Trimotor.

"La ruta Miranda-Redondela- Valença se gestó en 1940 para evitar que los refugiados que atravesaban clandestinamente los Pirineos acabaran siendo detenidos por la policía franquista y encarcelados en Miranda de Ebro", explica la autora del libro. Por eso, el plan de evacuación del M 16 tuvo dos vertientes: sacar a los prisioneros de Miranda de Ebro y evitar que más refugiados acabaran en esa prisión burgalesa. Para esto último, el M16 comenzó a organizar rutas de evacuación en la Península, en estrecha colaboración con la resistencia francesa, que era la encargada de facilitar el paso por los Pirineos hasta España. A partir de aquí, el servicio secreto británico en España hacía el resto.

Eduardo Martínez dirigió personalmente esta ruta hasta 1942, prestando a los refugiados su piso en Vigo y la finca familiar La Portela, en Redondela, que daba directamente a la ría. Los refugiados viajaban hasta Galicia en coches con matrícula de la Embajada Británica y una vez en Galicia, descansaban en uno u otro sitio hasta la siguiente y última etapa: la frontera entre Tui y Portugal.

"Una de las premisas del M16 era dejarse ver. Por eso salían de excursión y disfrutaban de la finca de La Portela mientras ésta escondía a los refugiados, y tomaban café en el "Embassy" cuando estaban Madrid, como hacía tanta gente de la época, incluidos miembros de la Gestapo", explica la antropóloga. Esta cafetería, regentada por Margarita Taylor y situada en el Paseo de la Castellana, era uno de los refugios de los refugiados, a quienes ocultaba ante el abrigo del prestigio del establecimiento madrileño.

Sin embargo, Vigo no era una ciudad grande ni demasiado poblada y todo se terminaba sabiendo. Cuando la madre de Patricia Martínez, Ramona de Vicente, "Moncha", se comprometió con el joven médico ya hubo quien advirtió al padre de la novia: "¡Ojo, Martín, que tu hija se casa con un espía!". Y el rumor llegó primero a oídos de los germanófilos y finalmente a la Gestapo. El resultado no fue otro que el exilio de la pareja, recién casada, a Londres.

Sin embargo, Patricia Martínez rechaza que su padre fuese un espía: "No vigilaba a nadie. Se prestó como cobaya para ver cómo funcionaba el plan de evacuación por una necesitad de actuar ante tremenda masacre".

Pero el exilio del médico no supuso el cese de su colaboración con la red de evacuación británica en España. Eduardo Martínez continuó supervisando la "ruta gallega" desde Londres, como constata la documentación a la que ha tenido acceso la antropóloga y el mapa que dibujó el médico con las dos salidas por el Miño.

Según la antropóloga, unos 500 refugiados abandonaron España cada semana entre 1940 y 1944 gracias al trabajo de los 164 agentes que operaban en todo el país, personal de una veintena de consulados y cientos de ciudadanos anónimos que prestaban sus casas como refugio. "De otra forma, hubiera sido inconcebible una operación de tal magnitud", afirma.



martes, 2 de marzo de 2010

Abonda de pintadas


Dende hai unhas semanas viña preparando o texto desta nova entrada no blogue sobre problemática das pintadas que con crecente intensidade afecta ao noso conxunto patrimonial. E comezaba co seguinte párrafo:

Moitas cidades históricas teñen unha problemática similar á que estamos vivindo no conxunto monumental tudense por mor das innumerables pintadas que degradan os nosos monumentos. Agás a Catedral poucos espazos da zona vella tudense están libres de pintadas que afean e deterioran, non só na súa apariencia, o noso principal recurso, o noso patrimonio.

Por desgraza esta afirmación respecto da Catedral temos de rectificala, na noite do pasado domingo o seu pórtico gótico viuse tamén afectado por esta barbarie, como poden comprobar os lectores na seguinte fotografía.




Calquera que faga un pequeno percorrido pola zona vella tudense comprobará como innumerables lugares deste conxunto monumental creado polos nosos devanceiros como lugar de convivencia, de socialización, de vida colectiva experimenta unha crecente degradación pola aparición de innumerables pintadas. Cando estamos asistindo, con dificultades e incertezas, á rehabilitación de moitas vivendas que contribúen á recuperación deste casco histórico estas accións vandálicas das pintadas esmagan moito do esforzo realizado. As imaxes que acompañan a este “post” falan por si mesmas.







Ao comprobar esta lamentable situación todos pensamos na responsabilidade do Concello á hora da prevención destas accións, por medio dunha vixianza policial efectiva, ou da súa eliminación mediante o borrado destas pintadas. Un apunte sobre este último tema moi importante; non existe un tratamento “standar” para a eliminación de pintadas senón que segundo a tipoloxía constructiva do edificio, o seu estado de conservación e os elementos usados para realizar a pintada cómpre un tratamento ou outro. E son tratamentos altamente custosos. A eliminación das pintadas, en xeral, non é cousa de auga a presión pois esta medida nunha parede de pedra pode degradar moito máis este elemento que a propia pintada. Amáis, unha pregunta, por qué o Concello cos orzamentos públicos debe pagar por solucionar un problema provocado por individuos puntais, por auténticos “descerebrados” por usar unha expresión pouco agresiva.

Ambas solucións, a vixianza e a limpeza, son unicamente tratamentos paliativos dun mal, dunha enfermidade social, a falla de civismo por parte de certos cidadáns, e a pasividade con que a maioría de nos asistimos a estes actos de vandalismo. Moitas veces teño referido unha anécdota acontecida a un coñecido que por temas laborais tivo de instalar varios anos a súa residencia en Washington, na capital dos Estados Unidos, nunha casa con xardín, como as típicas dos filmes americanos. A cabo dun mes unha pequena comisión de veciños, que xa acudiran aos poucos días da súa chegada a darlle a benvida, petaban de novo na súa casa para comentarlle con todo respecto pero con claridade, que naquela comunidade era costume cortar o céspede do xardín quincenalmente para manter unha armonia estética. Evidentemente o meu coñecido, ao que non lle gostaba en absoluto á xardinería, cumpriu dende aquela rigorosamente o seu “compromiso”.

Tomemos desta anécdota (que pode ter moitas outras interpretacións) un dato: a conciencia colectiva de conservar axeitadamente un entorno público e común. Fronte ao noso “minifundio”, onde eu fago o que me peta no meu, as sociedades desenvolvidas e democráticas asumen compromisos colectivos como un xeito efectivo de construír unha comunidade.

En consecuencia, unha pintada no conxunto histórico a min me afecta, altera un espazo de referencia para todos os tudenses, degrada o noso sinal de identidade, dificulta a revitalización desta ámbito urbano... É moito mais que unha “gamberrada”, ou unha falcatruada de rapaces ou mozos. O que está berrando a pintada é que hai cidadáns, posiblemente escasos en anos, pero usufructuarios dos mesmos espazos públicos que o resto, que non saben convivir, e que con algunhas das súas expresións rachan coa convivencia. As mensaxes políticas, as mensaxes personais e as incoherencias son os temas principais das pintadas que enchen a nosa cidade.

É responsabilidade do Concello, dos colectivos politicos e sociais existentes en Tui, dos propios cidadáns tudenses de promover unha concienciación social que condene aos autores destas pintadas, que rexeite contundentemente estas actitudes, que denuncie aos seus autores, que a presión social dificulte estas actitudes. Unha ordenanza ao respecto con exemplarizantes e efectivas sancións económicas a abonar polos autores, ou, se fose o caso, os seus titores legais, pode ser unha valiosa ferramenta se hai vontade da súa aplicación.

É curioso o caso tudense pois na nosa zona vella existe unha problemática en relación ás pintadas pero non aos graffitis, tan amplamente estendidos noutros lugares. Os graffitis son un xeito de expresión de rebeldía, de arte, de creatividade que, ás veces, se confunden coas pintadas cando non é o mesmo e merecen un tratamento diferenciado, sempre e cando non afecten ao patrimonio.

Pero cómpre non esquecer outro plano deste problema que normalmente esquécese por todos. O noso conxunto histórico está declarado Ben de Interese Cultural e goza, consecuentemente, da máxima protección legal. Por tanto calquera pintada no ámbito do BIC é un dano contra o patrimonio histórico e por tanto tan a consideración de delito penal, non de falta administrativa a solventar cunha sanción económica. Estamos diante dun delito penal, que pode ser sancionado con penas de cárcere e non con meras multas de caracter administrativo. Estes delitos están castigados con penas de prisión de una tres anos e multas de 12 a 24 meses, amais da restauración do ben danado con cargo ao autor da infracción a marxe das responsabilidades civis que poideran existir.

En consecuencia, trátase dun delito perseguible de oficio que non precisa de denuncia previa, pero lamentablemente as fiscalías, alomenos en Galicia, non parecen moi preocupadas por estes temas, considerados ás veces, como menores. Pero a lexislación está para ser cumprida pois é a garantía da nosa convivencia democrática.

A impunidade que existe en relación con estes atentados contra o patrimonio histórico transmite a impresión de que estamos ante meras “gamberradas de rapaces” cando estamos falando de danos que teñen un efecto nefasto para a conservación do noso patrimonio histórico.

Este último atentado que súmase aos innumerables que podemos “contemplar” en rúas como Sanz, Azinega, Praza de Frómista, Ouro, Soidade, etc. Pero é, tamén, un síntoma doutra degradación máis profunda e lamentable. O que pintou o nome do grupo musical norteamericano de heavy metal “Slayer” no pórtico da Catedral supoño que será para amosar o seu aprecio por esta agrupación fundada polos guitarristas Kerry King e Jeff Hannemann e seguro que nun concerto destes músicos protestaría se alguen atentanse contra eles alterando o seu recital. Pola contra, agora ven de alterar, e gravemente, o recital permanente que tudenses e visitantes disfrutamos cada día ao contemplar esta alfaia da arte gótica que é a portada catedralicia.

Este “post” circulando pola rede pretende ser un berro para que cada quen dende as súas responsabilidades (autoridades e cidadáns) asuma a súa cuota de responsabilidade na conservación no noso conxunto patrimonial colaborando na erradicación deste cancro que son as “pintadas” nos nosos monumentos.

Rafael Sánchez Bargiela